Guatemala, 5 de febrero de 2009

PERSISTENCIA¡Prohibido olvidar!Margarita Carrera

PERSPECTIVASDesde el corazónRenzo Lautaro Rosal

INDEPENDENCIALos negociosJuan Callejas Vargas

ALEPHMás allá de todo MatusCarolina Escobar Sarti

COLABOARCIÓNTres poderes del EstadoLeonel Guerra Saravia

IDEASJorge Jacobs A.La revolución
Como suele suceder en casi to- das las circunstancias de la vida, mientras algunos están pasando penas, otros están viendo cómo se benefician de las crisis de los demás. En esta crisis global que aqueja a buena parte del mundo y que probablemente va a tener serias repercusiones sobre muchas personas, resulta que quienes están muy felices son los miembros del Foro Social Mundial.
A pesar de que reconocen que “los masivos despidos de trabajadores en todo el mundo, generados por la crisis financiera, redundarán en agitación y violencia social…”, están muy felices, porque consideran que éste podría ser el anuncio de la muerte del capitalismo, y porque “tamaño descontento será un paso doloroso pero necesario hacia un nuevo orden mundial”.
Uno de los ponentes en el Foro Social acusó a los países desarrollados, en general, y a Estados Unidos, en particular, de querer salvar al “neoliberalismo” de la quiebra. Él argumenta que “los modelos que hay que seguir ahora son Cuba, Venezuela y Bolivia, todos los cuales han rediseñado sus constituciones hacia enfoques socialistas, para que la riqueza también llegue a los pobres”. Llegan incluso a expresar que “… los sindicatos se aferran a la esperanza de que este infierno acabe con tres décadas de consumismo y acumulación de riquezas”.
Según las notas periodísticas, “la esperanza en una revolución de los trabajadores ha flotado en el aire durante el foro…”. En pocas palabras, los miembros del grupo, que incluye a cuatro presidentes del “bloque izquierdista”, son conscientes de que muchas personas en todo el mundo van a sufrir las consecuencias de esta crisis, pero eso les tiene sin cuidado, ya que ese es un mal necesario para lograr lo que no han podido lograr de otras maneras (algunas más violentas): implantar en el mundo el socialismo, luego de la derrota del capitalismo.
No voy a extenderme aquí en la explicación de la actual crisis, que tiene sus raíces mucho más profundas en esa mezcla del Estado Benefactor-Mercantilista que ha privado alrededor del mundo durante ya bastantes décadas, sino más bien quiero reflexionar sobre esa nueva demostración de que el fin justifica los medios y que si es necesario que la gente sufra con tal de implantar un “nuevo orden”, pues ¡qué viva la fiesta!
Durante casi todo el siglo XX, la misma actitud prevaleció entre quienes trataron de implantar el socialismo y/o comunismo a lo largo y ancho del mundo: “el fin justifica los medios”. Para todos ellos, llevar al éxito la “revolución de los trabajadores” era más importante que cualquier otro factor, lo que los llevó, en nombre de ese supuesto ideal, a asesinar a más de cien millones de personas y a mantener una buena parte del mundo en guerras civiles, donde muchos otros millones de personas sufrieron las consecuencias.
Durante el mismo tiempo, a pesar de todas las contrariedades, se fue acumulando evidencia de que las sociedades en las que la mayoría de las personas estaban mejor eran aquellas en donde, en mayor o menor grado, se dejaba en libertad a los individuos para buscar su propio bienestar. Hasta la fecha, esto no ha cambiado. ¿Por qué ahora, de repente, mágicamente, la situación sería distinta?
Yo estoy confiado en que, a pesar de que los gobernantes de todo el mundo están reaccionando ante la crisis con más del Estado Benefactor-Mercantilista, la creatividad y el empuje de los individuos, ocupados en salir cada uno de la crisis, hará que ésta no sea tan profunda y complicada como la mayoría cree.
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