Guatemala, 29 de junio de 2009

CATALEJOZelaya, la OEA y la democraciaMario Antonio Sandoval

EL QUINTO PATIOFuncionarios de lujoCarolina Vásquez Araya

ECLIPSECrisis y reforma fiscalIleana Alamilla

LO QUE EXPRESOLas ideas no se matanJosé Miguel Argueta

TASSOLILOQUIOSMario Benedetti en la Tierra del Quetzal (2)Tasso Hadjidodou

ARCA DE ESPEJOSCarlos Aquiles Pinto FloresEcos de columnas
A propósito de una historia que les contaré, previamente traigo al recuerdo un suceso que presencié en el antiguo y famoso diario El Imparcial, el que en su época fue el mejor periódico de Guatemala.
Como algunos periodistas lo saben (porque ya vamos quedando muy pocos) allí trabajé como reportero-redactor por más de l5 años, de lo cual no guardo ninguna certificación, pues a la hora de ocurrir su deceso (el de El Imparcial) yo me encontraba fuera del país. Esto le ha servido de pretexto a quienes estuvieron en la cúpula del Instituto de Previsión Social del Periodista, para que rechazaran mi ingreso en dicha institución, no obstante que, inclusive acompañé la prueba de que llevo ocho años de tener el alto honor de ser columnista de Prensa Libre. Sin embargo, respeto el afán de ellos por cuidar los fondos del instituto provenientes de los medios de comunicación en los que sí trabajamos los verdaderos periodistas, en tanto que en otras entidades fundadas disque para proteger los intereses de los que laboramos en los medios, hemos visto a personas que casi por milagro saben leer.
Pero fuera de la anterior disgregación, regreso a contarles que en El Imparcial, en cierta oportunidad intentaron suprimir la página cultural, en ese tiempo dirigida por el nunca bien ponderado poeta Antonio Morales Nadler, y lógicamente mi exacerbada protesta no se hizo esperar. El gerente, Ramón Blanco, me hizo notar que cuando en otra oportunidad la habían suprimido (accidentalmente), nadie protestó, ni siquiera los artistas, lo que contrastaba con el hecho de que también (accidentalmente) cierta vez fue suprimida la página deportiva y tras ello se vino un alud de protestas de los lectores.
Algún parecido con esta historia tiene el hecho de que en contadas ocasiones he tocado el tema del futbol en mis columnas, pero ante ello me llegan múltiples mensajes, entre los que quiero resaltar ahora el enviado por Aníbal Alarcón, desde California, Estados Unidos, el cual me parece interesante.
Por razón de espacio, me veo en la necesidad de extractar su misiva, la que dice así:
“Hoy, Jalapa y mis paisanos orientales se vistieron de gala y demostraron que no necesitan tener grandes nombres pero sí hombres para ganarle a uno de los grandes como lo es el Municipal.
Esto es lo que necesita el futbol chapín para que se levante; necesita que los equipos grandes inviertan en el futbol departamental pues les aseguro que encontrarán elementos para sus cuadros que no les costarán los miles de dólares que pagan a la gente que llega, no hace mayor cosa y se va pero con sus cuentas llenas. Gracias, Sr. Pinto, por brindarle su columna al futbol y en especial al departamental y que bonito ver que aunque usted dice no ser muy aficionado al futbol, reconoce que Jalapa merecía su espacio. Gracias, nuevamente, y espero ver pronto que otro equipo de pueblo se corone campeón chapín y le siga los pasos a Jalapa.
Hoy este departamento escribe su nombre en la historia de Guatemala. Están gozando el dulce sabor de la victoria y el orgullo que los llena de gala. Felicitaciones, jalapanecos, y espero que sigan luchando en la cancha como unos caballeros. Que levanten el cetro una vez más y que lo defiendan en el siguiente campeonato como unos guerreros”.
pinto_flores@hotmail.com
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