Guatemala, 29 de noviembre de 2009
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Santa Catarina Barahona, Sacatepéquez, es uno de los lugares más tranquilos y con menor incidencia delincuencial en el país. Allí, los 12 policías asignados trabajan poco, no por haraganería, sino porque la calma del lugar no requiere de mayor intervención.
Cuevas afirmó que a mediados de diciembre próximo será inaugurada la Comisaría Modelo en Mixco; también se trabaja en abrir otras sedes en San José Pinula, Fraijanes y San Juan Sacatepéquez, con el objetivo de que la presencia policial sea más efectiva. “Definitivamente necesitamos reforzar con mayor presencia policial los lugares o áreas de mayor incidencia criminal”, manifestó.
La clave para reducir la violencia en estas zonas consiste, según el funcionario, en “aumentar la presencia policial, crear procesos de confianza con los ciudadanos y fomentar la cultura de la denuncia, lo cual ayudará a generar territorios con menos presencia de organizaciones del crimen organizado”.
Cuevas apostó por la prevención del delito como el eje transversal en las comunidades del país, para aumentar la confianza de la población.
Sobre la denuncia, explicó que otra medida que el Ministerio de Gobernación pretende impulsar es un centro de llamadas, en el que la población podrá hacer sus quejas de forma segura. Añadió que esa línea será inspeccionada en todo momento, aparte de que se dará un seguimiento técnico y legal a quienes se comuniquen.
Por cristina bonillo
14:55 | 11/11/2009
La marginación, la sobrepoblación, el incremento del narcotráfico y el crimen organizado, así como la debilidad de las fuerzas de seguridad han impactado en un incremento de hechos violentos, principalmente en el área metropolitana, la costa sur, el oriente y zonas fronterizas del país, según reportes y análisis de expertos consultados. Vea Video
Guatemala, Mixco y Villa Nueva, en el departamento de Guatemala, encabezan la lista de municipios con mayor incidencia de homicidios en el 2009, con 955, 289 y 254, respectivamente, hasta septiembre último, según reflejan los datos de la Policía Nacional Civil.
En esos tres lugares se produce una media de 5.5 ultimados en forma violenta, cada día, principalmente en áreas marginadas y sobrepobladas.
Sin embargo, no solo municipios del área central integran la lista de los 15 más violentos. En cuarto lugar aparece Puerto Barrios, Izabal, con 96 homicidios, seguido de Villa Canales, con 94, y Escuintla, con 93, lo que refleja que también los puertos y entradas al país se perfilan como áreas de mayor incidencia delincuencial.
En séptimo lugar aparece San Miguel Petapa, con 89 homicidios, seguido de Jalapa, con 85; Amatitlán, con 83; La Libertad, Huehuetenango, con 76; Chiquimula, con 72; Jutiapa, con 68; Esquipulas, con 67, y San Juan Sacatepéquez, con 64.
Esto demuestra que la franja de la violencia, debido al narcotráfico, se desplaza hacia el oriente del país, según opinan expertos en seguridad.
Ejemplo de ello es Jalapa. El año pasado ocupó el lugar 15, con 71 homicidios, pero este año se encuentra en el puesto ocho, con 85 homicidios hasta septiembre pasado, lo que indica que la situación aún puede empeorar.
De acuerdo con los expertos, la violencia pareciera extenderse en varias regiones del país, con mayor énfasis en la costa sur, la región central, el oriente y la costa atlántica.
Las áreas fronterizas se convierten en foco de mayor violencia, por ser puntos donde se produce el trasiego de mercancías, armas y personas. A estas regiones se agregan los puertos, donde hay alta presencia de prostitución y alcoholismo, lo que genera reacciones más violentas, como en Escuintla o Puerto Barrios.
Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack, cree que los municipios que se están volviendo más violentos están en entradas o fronteras que sirven para ingreso de la droga y contrabando de delincuencia organizada, especialmente portuarios y la frontera con México.
“Allí se producen muertes violentas por los mismos negocios ilícitos de esos grupos”, señaló.
Otro de los municipios que sube en la lista de los 15 más violentos es La Libertad, Huehuetenango, fronterizo con México. El año pasado, esa jurisdicción registró 75 homicidios, y este año, hasta septiembre, ya había superado esta cifra y registraba 76 personas ultimadas.
En el caso de Oriente, Mack señaló que la causa de violencia puede ser la existencia de carteles del narcotráfico. Este sería también el caso de Cobán, Alta Verapaz, donde la presencia creciente del narcotráfico ha colocado a esta ciudad al borde de entrar en la lista, en el puesto 16, con 55 homicidios hasta septiembre último.
La tasa de homicidios de Guatemala es de 48 por cada cien mil habitantes. La Procuraduría de Derechos Humanos realizó el último estudio comparativo de homicidios proporcionales a número de habitantes, con datos del 2008. Según esta variable, el año pasado, el municipio más violento fue Estanzuela, Zacapa, con 218 homicidios por cada cien mil habitantes.
Otras localidades que superaron los cien homicidios por cada cien mil habitantes fueron San Benito, Petén; Esquipulas, Chiquimula; Santa Ana Huista, Huehuetenango, Amatitlán y Guatemala, lugares también fronterizos o de la región central.
Según Lorena Escobar, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), para examinar la violencia hay que tomar en cuenta factores económicos y culturales.
“La región de oriente es más reactiva; su conducta es distinta a la de occidente”, señaló.
Consideró que las zonas superpobladas y marginales, sin servicios públicos, son otras de las más afectadas por la violencia. De ahí que Guatemala, Mixco y Villa Nueva se mantengan en los primeros lugares.
Escobar destacó la importancia del componente étnico, pues el ladino y el indígena manejan distintas concepciones sobre la vida.
“La cosmovisión es distinta. Los lugares con menos homicidios son altamente poblados por indígenas, y, pese a que tampoco hay presencia del Estado, estos pueblos tienen su propio sistema de justicia, que es reparador”, expuso Escobar.
Las estadísticas ponen en evidencia la debilidad e ineficacia de las autoridades para atrapar y castigar a los perpetradores de crímenes. La cifra de detenciones por homicidio hasta septiembre ascendía apenas a 340, mientras que hasta el 14 de octubre recién pasado se habían registrado cinco mil 116 homicidios en el país.
En Jalapa, por ejemplo, donde se han producido 76 homicidios, solo se detuvo a una persona por esa causa. La proporción es peor en Guatemala, donde pese a las 955 muertes violentas hasta septiembre, solo se lograron 75 detenciones, mientras que en Mixco hubo 289 homicidios y 33 detenidos, o en Villa Nueva, donde hubo 25 homicidios y 22 detenidos.
En cuanto a condenas emitidas por el Organismo Judicial, por todos los tipos de homicidio reconocidos en el Código Penal, hasta septiembre se habían producido 153 sentencias. De estas, 125 fueron condenatorias, frente a 28 absolutorias.
Por los cargos de asesinato había hasta la misma fecha 73 sentencias emitidas, 49 condenatorias y 24 absolutorias.
Según el procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, “los cuerpos de seguridad no solo no han logrado la seguridad que demandan los ciudadanos, sino que han propiciado en ocasiones la inseguridad porque el crimen organizado y la corrupción son la regla”.
Según Mack, esta situación, que se repite año tras año, en muchas regiones se debe a la corrupción.
“Hay muchos comisarios, comandantes y jefes de zona que se hacen de la vista gorda, y por eso las políticas públicas en esos sitios no funcionan”, señaló.
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