¡Aquel fue un día feliz!, dice María
Tula González, viuda del escritor Luis de Lión, al recordar
cuando se casaron en la iglesia de San Juan del Obispo, Antigua Guatemala,
final (o principio) de la historia de un estudiante de magisterio que
veía pasar a una niña de 14 años y les decía
a sus amigos: Con ella me voy a casar. El le mandaba historietas
de personajes ilustres y le escribía versos.
María Tula cuenta: Fue triste cuando Luis
se graduó, porque se fue a una escuela del parcelamiento La Blanca,
en San Marcos. Para mi cumpleaños, me mandó un telegrama.
Pero se lo entregaron a mi papá....
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Días felices al pie del volcán:
La boda fue sencilla, pero muy alegre. Los novios caminan hacia
su casa por una calle de San Juan del Obispo.
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Luis tuvo que pedir permiso a los padres de María
para visitarla. Ese día llevó mestizas (tortas de
pan), canastos nuevos y flores, como una ofrenda a la familia,
recuerda María, sentada muy cerca de La Puerta del Cielo,
una grieta en el muro (actualmente restaurado) del convento colonial.
La puerta inspiró a De Lión
un cuento con ese título, en el que reconoce que ya no está
pero él seguía viendo el cielo. En 1963 se casaron y en
1971 se trasladaron a la capital. Siempre estaban enamorados,
refiere Mayarí, la hija mayor. Éramos pobres. Vivíamos
en una covacha en la zona 19, pero papá nos quiso mucho. Inventaba
historias, nos hacía dibujos y nos regalaba libros, comenta.
Llegaban a visitarlo escritores como Marco Antonio Flores, Mario
Roberto Morales o Tasso Hadjidodou.
Nunca hubo un adiós
Hacia 1979, De León era presidente del claustro
de maestros de una escuela en Pamplona, zona 13. Había leído
ya El Quijote, La Guerra y la Paz, Moby Dick, Rayuela, Cien Años
de Soledad, Pedro Páramo, el Popol Vuh y otros. De cada
libro hacía un ensayo a mano, cuenta Ixbalanqué,
su hijo.
De Lión (apellido artístico) se propuso aprender kakchiquel,
por ser la etnia a la que pertenecía; estudiar Sociología
y desarrollar nuevas formas literarias.
No puedo participar del llamado mestizaje precisamente
porque lo hispano es la negación de mi lengua, de mi cultura,
anotó en un cuaderno. El lenguaje cackchiquel (sic) sí
podría prestarme recursos más íntimamente poéticos.
La realidad guatemalteca actual no es grito, es dolor, profundo dolor.
Y es que De Lión impulsaba mejoras en cada escuela
donde laboró: creó periódicos escolares, organizaba
a los maestros, fomentaba el arte, pero no perdía de vista la
realidad histórica del país. Este es un ensayo mecanografiado
de 1957: Guatemala es un nido de partidos clasistas, sin ideología,
a menos que sea sólo de nombre.
Partidos clasistas que han protegido únicamente
a los adinerados y al hombre de maíz lo han convertido como cualquier
cosa, en patrimonio de fincas, un esclavo de la tierra. Porque aunque
alguien lo niegue, los patronos en la mayoría de fincas no poseen
escuelas en sus latifundios y así, no sólo los hombres
son explotados sino también los niños.
Los ideales por los cuales luchaba aún tienen
vigencia y fue por eso que lo mataron, señala Mayarí.
Luis de Lión fue miembro del Partido Guatemalteco
del Trabajo y catedrático de Filosofía en la Facultad
de Humanidades de la Universidad de San Carlos. Su esfuerzo de investigación
y las conversaciones con otros profesores sirvieron para optar al puesto.
En 1984 tenía unos 700 alumnos en varias secciones.
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De arriba hacia abajo: María y Luis junto
a su hija Mayarí; Luis de León con un grupo de alumnos,
a mediados de la década de 1970; y la premiación
de los Juegos Florales de Xela, 1972.
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El último día que lo vieron
María Tula lo encontró al mediodía
del 15 de mayo de 1984. Ella iba y él venía de trabajar.
Estaba contento porque le habían regalado una bolsita de
leche. Me dijo que más tarde le preparara arroz en leche. Fue
la última vez que lo miré, cuenta, y contiene las
lágrimas mientras mira a los cerros de San Juan. Luis trabajaba
en aquellos días en una selección de poesías de
sus alumnos. A las 4 de la tarde fue a traer una grabación de
música clásica que le habían ofrecido.
Testigos señalaron que varios hombres lo interceptaron
y lo subieron a un jeep sin placas en la 2a. avenida y 11 calle de la
zona 1, el 15 de mayo a las 5 de la tarde. Lo demás fue buscarlo
sin hallar.
En 1999 fue revelado un Diario Militar que registraba
a 183 personas capturadas por la Policía Judicial y el Ejército.
La foto de la cédula de Luis estaba allí. Al final, tenía
anotado el número 300, clave que equivalía a ejecutado.
La puerta del cielo existe...
Se puede afirmar que El tiempo principia en Xibalbá
es la primera gran obra de la Nueva Novela Guatemalteca. Se menciona
que fue Los Compañeros, de Marco Antonio Flores (publicada en
1976), pero Xibalbá fue premiada en 1972 y antes de ese año,
habían circulado borradores de la misma.
La confusión se debe a que no fue publicada sino
hasta 1985 opina Ronald Flores, catedrático de Literatura.
Fue la respuesta indígena a la obra de Asturias. Funde
la sensualidad, el erotismo y la desmitificación de la religión,
agrega Flores.
Lamentablemente, la obra de Luis aún no
tiene suficiente difusión, ni siquiera en las universidades,
aunque es el primer escritor indígena que se asume como tal,
opina el escritor Francisco Morales Santos, amigo de De Lión
desde la secundaria.
Aunque sea un diente
Si bien el Estado de Guatemala reconoció en marzo,
ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la responsabilidad
por la desaparición de José Luis de León Díaz,
la familia pidió (dentro de la compensación) que su obra
forme parte del programa oficial de estudios y una declaración
del Presidente de la República.
Nos dijeron que podía estar el vicepresidente,
pero creemos que debe ser el Presidente, pues nosotros perdimos a un
padre y nuestra madre se unió a las miles de viudas, pero Guatemala
también perdió a un gran artista declara Mayarí
de León. También vamos seguir la búsqueda
de sus restos, pues papá quería estar enterrado junto
a su mamá, al pie del Volcán de Agua. Aunque sea un diente
que encontremos, queremos cumplir su voluntad.
¿De León o de Lión?
José Luis de León Díaz nació
en San Juan del Obispo, el 19 de agosto de 1939.
Se graduó de maestro en el instituto Antonio
Larrazábal, en 1959. Promueve y escribe algunos periódicos
estudiantiles. Trabaja en escuelas rurales de la costa sur.
En 1963 se casa con María Tula González
. En 1966 nace su hija Mayarí y en 1966, Luis Ixbalanqué.
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José Luis de León Díaz nació
en San Juan del Obispo, el 19 de agosto de 1939.
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Publicó Los Zopilotes (1966) y Su segunda
muerte (1970). Con El tiempo principia en Xibalbá gana el segundo
lugar de los Juegos Florales de Quetzaltenango de 1972 (el primer lugar
fue declarado desierto). Firma jugando con el sonido de su apellido
(De Lión o de Lyón) o con los seudónimos José
del Día o Pedro Sicay.
En 1977 enseña en la USAC. En 1981 va a
un seminario para organizaciones sociales en Senegal, África.
En 1984 es secuestrado por agentes de Inteligencia
militar.
1985: Xibalbá es publicada.
El Diario Militar: 183 víctimas de la represión
En 1999, National Security Archives, de Estados Unidos,
reveló la existencia de un Diario Militar con datos de personas
capturadas y, en ocasiones, asesinadas, por el Ejército.
El escritor Luis de Lión apareció en el
número 135. Su familia planteó una demanda contra el Estado
de Guatemala ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En marzo
de 2004, el Gobierno reconoció la responsabilidad del Estado
en dicho crimen.
Nosotros sabíamos que había
sido el Ejército, pero era una época de represión.
Tuvimos que huir y escondernos también, cuenta Mayarí
de León, hija del malogrado escritor.
En los días siguientes a su desaparición,
lo buscamos en hospitales y cárceles. Salíamos a las 5
de la mañana y regresábamos hasta las 11 sin ninguna pista,
narra María Tula González, esposa de Luis de Lión.
Mayarí agrega: Papá era diabético
y por algún tiempo nos consolaba la idea de que al ser capturado
habría sufrido un coma diabético. Pero al aparecer el
Diario Militar, nos dimos cuenta que había estado preso y muy
probablemente, había sido torturado... ¿Por qué?,
si él era un artista, un buen padre, un hombre justo....
La familia de Luis de Lión espera que,
aunque no sea el 15 de mayo exactamente, el presidente Óscar
Berger sea quien reconozca públicamente la responsabilidad del
Estado en este crimen. Otro punto del acuerdo es la difusión
de la obra del autor, que ya es objeto de estudio en algunos círculos
académicos.
El primer libro de Luis de Lión (1966)
A la Guatemala campesina
Anota el autor en la dedicatoria. En el prólogo,
el escritor Francisco Morales escribió, casi como premonición:
Pensar que el mañana tal vez no se realice es una pesadilla.
Y entonces queda el surco de la imprenta.
Los Zopilotes (fragmento)
¿Tenés hijos?
No, siñor. Pero ya agorite va nacer une,
siñor.
¿Y qué andás haciendo aquí
a estas horas?
Vengue al pueble a traer a la siñor Chinte,
la comagrone.
Mmm... esas son babosadas. Vos con seguridá
sos guerrillero comunista. A mí no me engañás.
Y dirigiéndose a su compañero: Condúzcalo.
Y si opone, culatéyelo. Y si trata de huir, ya sabe.
Caminá adelante le ordenaron.
Obedeció contra su voluntad. El gusanito de una
angustia distinta carcomía su mente. Empezó dando pasos
lentos. El que lo conducía murmuró palabras soeces y le
dio un culatazo. Dejaron la aldehuela y tomaron otro camino, una carretera.
A lo lejos brillaban las luces de la ciudad...
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En esta calle vivió. La foto data de la
década de 1960.
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¿Media hora o una hora? Con lo que llevaba de
marcha ya hubiera vuelto acompañado de la comadrona y atendido
a su mujer parturienta. El cielo se nublaba. Un soplo helado sacudió
su cuerpo. Que no fuera a llover porque entonces sería peor para
la Chepa. ¿Quién por lo menos la sacaría del rancho
viejo que amenazaba caerse para pasarla al nuevo, aún no terminado,
pero seguro?... Que no fuera a llover... Que no fuera a llover, pero
de pronto una recia tormenta con fuertes vientos y agresivos rayos azotó
la tierra y en pocos minutos ahuyentó la escasa claridad. Instintivamente
se tiró al suelo y se ocultó detrás de una gran
piedra.
¡Indio cabrón, dónde estás!
¡Contestá o disparo!
Sintió miedo, pero el gusanito de una angustia
distinta seguía carcomiendo su mente. Se deslizó a gatas
rápidamente y cuando creyó estar a regular distancia echó
a correr.
Ajá, ya te vi. ¡Alto o disparo! (...).
A los pocos días una espiral de zopilotes, caracol
de luto, descendía del cielo, penetraba entre el monte y se posaba
sobre un aplastado rancho, para iniciar el festín de la carne
podrida de una mujer joven y un niño, unidos por el cordón
umbilical.
El tiempo principia en Xibalbá
Primero fue el viento...
Llegó como jugando, brincando por todas partes,
sacudiéndoles los pantalones tierrosos a los hombres cansados,
aburridos, asueñados, rascándoles la panza a los patojos;
metiéndose debajo de las naguas de las mujeres, lamiéndole
las canillas chorriadas, estacudas.
-Ve qué aire más baboso -dijo una. Bastó
conque le dijeran eso y como quien se enoja por puras simplezas, abrió
la trompa y... Ya no se oyó nada. Ni el mismo viento. Como si
el ruido fuera el silencio. Los hombres que chupaban sus cigarros en
las esquinas fueron separados, de un solo golpe y corrieron, empujados,
detrás de sus sombreros -barriletes blancos que se perdían
en el tizne de la noche- mujer antigua que de tan vieja y tan ciega
no halló donde esconderse y se quedó patasarriba entre
las calles de pueblo; los chirises que todavía jugaban en los
patios se fueron rodando en las pendientes de los sitios, seguidos de
las nanas que, más volando que corriendo, se lanzaron en sus
alcanzas hasta agarrarlos de una pierna, de un brazo y regresarlos,
con todas sus fuerzas a las casas. El viento abría y cerraba
las puertas, eran por gusto las trancas, las llaves, los candados; el
viento romía los cercos, despedazaba los techos de paja, se llevaba
las hojas de lámina, quebraba las tejas, se metía debajo
de las camas, llenaba de tierra todo, se revolcaba entre las ollas,
las quebraba, mataba a las gallinas, rasgaba la ropa de la gente, mordía
la carne y sobaba su lengua áspira y roma hasta más allá
del corazón, en el mero fondo de la vida. Acurrucada, amontonada,
la gente grande escondía a los patojos, mientras afuera, rechinando,
pujando, llorando, algunos mejor se dejaban caer al suelo para no ser
abatidos, los árboles buscaban a los pájaros, y, locos,
las alas quebradas, empedidos de huir con dirección a las estrellas,
moribundos, algunos ya ni siquiera mediovivos, los pájaros buscaban
a los árboles. Pero no duró mucho. Tardó el tiempo
en que vos le das la vuelta a tu cocina, pero despacio, despacio, como
si tuviera reumatís... Tardó eso y se fue.
Poemas de amor, dolor y violencia social
La poesía de Luis de Lión
Fue el primer poeta indígena de Guatemala que
se identificó como tal, aunque escribió en castellano.
Fue victima de la violencia politica, en una época de represión
contra intelectuales y activistas sociales.
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La Puerta del Cielo es ya un lugar
mítico de San Juan del Obispo.
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La pareja
Nuestro amor es altamente subversivo
porque ni yo soy más que ti
ni para ti tú eres menos...
y aún en los momentos de la más profunda intimidad
cuando sentimos que el tiempo se detiene:
yo no soy tu opresor
tú no eres mi oprimida.
Nuestro amor es tan subversivo
que cualquiera de estos días
podrían enterrarnos
como la pareja xx.
El papel de la belleza
Porque
cada clavel es una chispa
esta manifestación es un incendio
porque
el fuego se alimenta
con las cláusulas de un libro
con el viento de una huelga
o
con la llama de una flor.
Epitafio
¿Por qué se empeña la muerte
en matar, vanamente, a la vida,
si la más humilde semilla
rompe la piedra más fuerte?