Repartida en apenas cuatro salas muy pequeñas, el museo presenta más de 140 objetos relacionados con la vida de Woolf (1882-1941), entre ellos algunos que hacen referencia al impacto que tuvo en su vida la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial.
Titulada Virginia Woolf: Arte, Vida y Visión, la galería ha colgado numerosas instantáneas en blanco y negro de su familia y personalidades que marcaron su infancia en el mundo victoriano en el que se crió, como Charles Darwin o el poeta Alfred Tennyson.
Tampoco faltan cartas y diarios personales que dan cuenta de sus experiencias familiares durante los largos veranos transcurridos en los condados de Cornualles o Devon, al suroeste de Inglaterra, acompañados siempre por su personal de servicio.
Procedente de una familia intelectual, Woolf fue educada en casa, como era costumbre entre las clases aristocráticas de su tiempo, y se sintió muy influida por su padre, el novelista, historiador y ensayista Leslie Stephen, del que hay varias fotografías.
Debido a su entorno intelectual, Woolf tuvo acceso desde muy joven a los escritores de la época.
A pesar de esa influencia victoriana, marcada por formas de actuar y de pensar estrictas, Woolf -de apellido Stephen de soltera- estaba determinada a que la mujer tuviera un lugar en la sociedad, según destaca la exposición.
Con su hermana Vanessa Bell, Woolf organizó reuniones semanales en su casa del centro de Londres que llevaron a la creación del llamado grupo de Bloomsbury, formado por escritores e intelectuales, como el artista Roger Fry y el escritor Lytton Stratchey.
La exhibición también destaca el “despertar” político de Virginia Woolf, algo que fue particularmente destacado durante la Guerra Civil española (1936-39), según la comisaria de esta muestra, la historiadora británica Frances Spalding.
En esta exposición, la National Portrait Gallery ha colgado uno de los dibujos de Pablo Picasso Mujer llorando (Weeping Woman), que el pintor creo especialmente para un evento celebrado en Londres y al que asistió la escritora británica.
Pero detrás de su riqueza literaria, se escondía una escritora “tremendamente vulnerable” , afirmó Spalding, debido a sus profundos problemas depresivos que la llevaron al suicidio en 1941.
Su legado literario es “inmenso” pues “cambia tu forma de pensar y la forma que ves el mundo”, dijo la comisaria.