El mayor logro del avance es que las pantallas flexibles de ultra definición, podrán aplicarse a gafas inteligentes, retinas sintéticas y pantallas plegables.
Los investigadores exploraron el nexo que existe entre las propiedades eléctricas y ópticas en los materiales que admiten un cambio de fase. Hallaron que al comprimir, como si se tratara de un sándwich, una fina capa de siete nanómetros de un material de cambio de fase (GST, en inglés) entre otras dos capas de electrodo transparente, es posible usar la tenue corriente producida para “dibujar imágenes” en la capa intermedia.
En un primer momento se crearon así imágenes fijas al usar un microscopio electrónico, pero el equipo consiguió demostrar que estas “fichas comprimidas” de GST pueden transformarse fácilmente en dispositivos análogos para que trabajen con los píxeles convencionales.
Los nanopixeles, de apenas 300×300 nanómetros, pueden activarse y desactivarse eléctricamente, con lo que crean así los puntos de color que serían la base de una tecnología de pantallas capaz de ofrecer una resolución desconocida hasta el momento.
Harish Bhaskaran, director de la investigación, explica: “No estábamos tratando de inventar un nuevo tipo de pantalla, solo explorábamos las relaciones entre las propiedades eléctricas y ópticas de los materiales de cambio de fase, y fue entonces cuando tuvimos la idea de crear este sándwich hecho de capas de pocos nanómetros de grosor. Para nuestra sorpresa, esas finas capas nos ofrecían un contraste excepcional”, añade.
“Descubrimos también que alterando el tamaño de la capa de electrodo inferior podíamos cambiar a voluntad los colores de la imagen”, resalta Bhaskaran. La investigación sugiere que las finísimas pantallas, con espesores inferiores a los de una hoja de papel, serán capaz de reproducir video a resoluciones jamás alcanzadas hasta ahora.