Los dos extranjeros exigían dinero bajo amenazas de muerte al sacristán de la iglesia sololateca, pero al observar a las fuerzas de seguridad en el lugar intentaron huir.
El sacristán informó que él hacía limpieza en el interior del templo cuando los dos extranjeros ingresaron preguntando por el párroco, pero al decirle que no estaba, los sindicados aprovecharon para exigirle dinero con amenazas.