Al lugar del crimen se presentó una mujer quien dijo ser conviviente de Hernández, no quiso ser identificada, reveló que la víctima tenía tres meses de haber regresado de EE. UU. de donde fue deportado.
Vecinos explicaron a la Policía que el occiso comentaba que durante su estancia en EE. UU. había pertenecido a la pandilla 18.
Esta persona era sindicada, por pobladores, de cometer asaltos en el vecindario.