Tras ser asaltado en su car wash, Alfredo Gallegos se dirigió a la comisaría local para denunciar el hecho pero se topó con las puertas del edificio cerradas.
Tras insistir y esperar un rato, el hombre ingresó al parqueo y se acercó a las ventanas mientras preguntaba en voz recia si había alguien.
En medio de la incertidumbre, una voz se asomó del interior del inmueble y contestó: “¡No hay nadie!”. Ante la sorpresa, Gallegos se marchó sin saber quién le había contestado.
Al regresar a su taller, se encontró a un agente de policía a quien le alegó por tener la comisaría cerrada. Según Gallegos, el oficial le respondió que apenas son tres policías asignados a la estación. “Tuve que cerrar la comisaría bajo llave, con un preso adentro”, asegura Gallegos que fue la respuesta del policía.
“Denunciamos la falta de policía durante los fines de semana. Exigimos refuerzos pero se nos hizo caso hasta que pasó esto”, señaló Osvaldo Salomón, intendente de Chabás. Según el policía, se relevó a la cúpula policial del área para arreglar lo que ya se convirtió en un escándalo en Argentina.