Expertos y colegas de McKinsey & Co. publicaron un estudio llamado “The ten rules of growth”, en el cual investigaron a profundidad los patrones de crecimiento y el desempeño de las 5 000 empresas públicas más grandes del mundo durante los últimos 15 años. Hoy quisiera analizar algunos de estos descubrimientos y compartir algunas recomendaciones para cualquier empresario o futuro empresario.
Antes de comenzar, quiero resaltar que crecer no es una tarea fácil, pero con la mentalidad, la estrategia y los aliados adecuados puede ser muy poderoso.
Al desarrollar una estrategia de crecimiento, a menudo la primera pregunta en la mente de un CEO es: “¿De dónde debería venir ese crecimiento?”. Para encontrar la respuesta, los expertos compararon las empresas principales de los CEOs con negocios secundarios y segmentos donde las empresas inicialmente no tenían presencia; y descubrieron la gran importancia que tiene el negocio central. Por lo tanto, es clave que las organizaciones enfoquen la mayoría de sus esfuerzos en hacer crecer su negocio principal, que este florezca y, posteriormente, dedicarse a invertir en otros segmentos o industrias. Para algunas organizaciones, esto puede requerir una revisión completa de su modelo operativo o identificar focos de potencial crecimiento en sus mercados existentes.
Una de las reglas que menciona el estudio es poner la ventaja competitiva primero. Es decir, el aumento de los ingresos es un factor fundamental del rendimiento superior de las empresas. Un alto rendimiento del capital invertido (ROIC) indica un modelo de negocio impulsado por una ventaja competitiva. Las empresas que generan rendimientos más sólidos atraen y despliegan más capital, un ciclo virtuoso que les permite crecer más rápido y generar rendimientos aún mayores. Por esto, el crecimiento es una señal de que una empresa está moviéndose en la dirección correcta. Si bien algunas empresas renuncian a las ganancias por un tiempo en busca del crecimiento (siendo Amazon quizás la más conocida), el enfoque mucho más típico y práctico es establecer un modelo comercial distintivo y luego escalarlo.
Otro punto clave es ser amigo de las tendencias. El estudio menciona que, en los últimos 15 años, las empresas que mantuvieron o aumentaron su exposición a segmentos rentables y de rápido crecimiento generaron uno o dos puntos porcentuales adicionales anualmente del rendimiento total del accionista. En el caso de Guatemala, en la era postpandemia podemos ver que la tendencia de compras en línea continúa creciendo al igual que la de tiendas físicas, las cuales habían disminuido enormemente por la pandemia. Esto se debe a que muchas personas prefieren tener ese contacto humano o la posibilidad de tocar el producto que están por comprar. Por esto muchas empresas están apostando por la omnicanalidad para llenar las exigencias de los consumidores.
Sin embargo, por excelente que sea estar en una industria de rápido crecimiento, hay que ser cautelosos al momento de elegir entre tener un beneficio superior en una industria lenta o un beneficio inferior en una rápida, ya que, lo más probable, es que el empresario tendrá mayor éxito con un rendimiento superior en la industria más lenta.
Por último, otro de los grandes consejos que menciona el artículo es ser un héroe local, y por esto me refiero a crecer y dejar un impacto positivo en la industria local, ya que de esto dependerá la posibilidad de crecer a nivel internacional. Según los datos menos de una de cada cinco empresas que tenían tasas de crecimiento por debajo de la media en su región local lograron superar a sus competidores.

Cada empresa tiene su propia situación específica, por lo que este tipo de recomendaciones están destinadas a ser un conjunto útil de herramientas para apoyar a los empresarios a comprender dónde se encuentran en la curva de crecimiento.
Santiago Carbonell, es socio y office manager de McKinsey Guatemala