Las causas pueden ser variadas, desde una lesión o exceso de peso al ejercitarse, así como la insuficiencia de líquidos que hacen que el cuerpo tenga niveles bajos de minerales como potasio o calcio.
Una de las formas para reducir el malestar es estirando el músculo afectado, ya que tras un calambre este se puede tornar duro o abultado. Hacer masajes sobre la zona también ayudará a relajar el músculo.
Otro tratamiento casero efectivo es la aplicación de calor sobre el músculo cuando el espasmo empieza. Por el contrario, la aplicación de hielo es mejor hacerla cuando el dolor haya menguado.
Si el dolor persiste, es preciso tomar algún antinflamatorio sin esteroides que ayude a minimizar la afección.
Luego de la recuperación es necesario que el paciente mejores sus hábitos, por ejemplo reducir el exceso de ejercicio, ya que su cuerpo se puede resentir nuevamente.
Asimismo, tomar líquidos suficientes y aumentar la ingesta de potasio, este se encuentra en jugos como el de naranja o en alimentos como el banano.
Estirar los músculos del cuerpo es fundamental para evitar los molestos calambres.
Con información de MedlinePlus.