“Quienes quieran participar no deben hacerlo solo por ganar, si no tomarlo como un ascenso al volcán contra el reloj y así superar sus retos personales, ya que se enfrentarán a todo tipo de obstáculos en el camino, como por ejemplo el frío o el calor, senderos muy estrechos, llegar a niveles que superan los mil 500 metros de altura en los cuales es difícil respirar. Es una carrera tan variable, y en realidad es toda una aventura”, añade.
Entrenamiento
El atleta indica que con uno o dos meses de preparación cualquiera logra conseguir una buena condición física para participar. “Lo ideal es subir a un volcán y empezar a practicar velocidad en superficies planas, luego correr en subidas muy inclinadas y hacer derrapes en las bajadas de tierra. El tiempo del entrenamiento dependerá de cada persona”, explica.
Duarte sugiere que una o dos semanas antes de la competición hay que suspender el entrenamiento para rendir en óptimas condiciones el día del evento.
“Antes de una carrera o un entrenamiento hay que desayunar algo que sustente, pero que contenga poca fibra. Además, debe ser energizante, como cereal, panqueques o avena”, aconseja.
Travesía
La carrera comprende distintos lugares del Parque Nacional Volcán de Pacaya y Laguna de Calderas, entre estos las aldeas San Francisco de Sales y El Cedro, de San Vicente Pacaya; además Calderas, de Amatitlán, e importantes componentes de la orografía de la zona, como La Hoja de Queso, Cerro Negro, Cerro Chiquito, Cerro de las Cabras, La Meseta, Cerro Chino, Vuelta de la Corona y se finaliza en el mismo lugar donde se empieza.
Según indican los organizadores de la actividad, durante el recorrido los participantes encontrarán campamentos que les ofrecerán fruta y agua para hidratarse, así como de primeros auxilios.