“El edificio está en malas condiciones y por la falta de un espacio propio permanecemos allí para atender a personas de escasos recursos que necesitan asesoría y apoyo legal”, afirmó.
Agregó que desde hace algunas semanas temían el colapso de las paredes de esa oficina, pues el edificio tiene más de cien años, y el abandono en el que se encuentra ha propiciado que la humedad penetre en las paredes de adobe y hay temor de que la estructura se desplome por completo.
“Diariamente atendemos un promedio de 25 personas y ahora no se sabe qué sucederá, pues en ese espacio no se puede permanecer por el peligro que representa”, dijo.
Jorge Méndez, delegado departamental de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, recordó que desde el 24 de febrero del 2010 declararon en riesgo ese inmueble y recomendaron que las oficinas que allí funcionan fueran trasladadas.
Adrián García, alcalde en funciones, dijo que esperan que personal del Instituto de Antropología e Historia dictamine qué reparaciones se puedan efectuar en el edificio.