Liliana, como se identificó la propietaria ante la prensa, dijo al mismo matutino que en su casa quiere “sólo gente vegetariana”.
Sin embargo, al publicarse el aviso, “ya a las 7 de la mañana me llamaron unas 25 personas para decirme de todo (insultarla) y lo único que quise es preservar mi lugar”, se quejó la mujer de 60 años citada por el diario.
“Me llamó mucha gente para patotearme (agredirme), hasta me dijeron que iban a venir a comer un chorizo (grasoso embutido) a mi casa” , dijo Liliana, que pide 4 mil pesos (930 dólares) al mes por rentar su vivienda.
“No quiero que entren alimentos con grasas a mi hogar, además, con la carne ingresan las bacterias y la putrefacción que naturalmente se forma en las tablas donde vienen las carnes”, subrayó.
Liliana, quien dijo ser “profesora de danzas circulares sagradas”, aseguró que realizará una entrevista personal a los potenciales inquilinos, porque de ese modo, se percatará “si son o no vegetarianos”.