Entre las características que sobresalen de esta etapa está la ornamentación, es decir, de un tema muy sencillo se hacían muchas variantes.
“También se improvisa, sobre todo en el Barroco temprano, en Italia. De allí que la música sea efímera, en las partituras es muy poco lo que está escrito”, acota el violinista.
Otra de las características es que, a diferencia de las composiciones europeas, las de hispanoamérica tenían un toque de sabor y de ritmos caribeños.
El concierto
Consorcio Barroco, formado por Pedro Velásquez, clavecín; Ricardo del Carmen Fortuny, chelo, y Marco Barrios, violín, ofreció su primer concierto en octubre de este año, como cierre de la Temporada de Cámara de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). “Al público le gustó mucho la propuesta, principalmente porque utilizamos instrumentos auténticos del período Barroco”, afirma, Ricardo del Carmen Fortuny. Debido a la aceptación que tuvieron, optaron por realizar otros.
Durante el concierto de mañana será interpretada música de Vivaldi, Handel, Bach, Corelli y Hassler en sus versiones originales. Asimismo, obras hispanoamericanas hechas durante la colonia, que son poco conocidas incluso por los músicos. Entre ellas: Luceros volad, corred, de Tomás Torrejón y Velasco, quien estuvo en el Virreinato de Perú y nunca en Guatemala, pero buena parte de su música se conserva aquí. También interpretarán: Los desagravios despican, sube triunfante señora, de Thomás Calbo, un indígena del Quiché; y Si tanta gloria se da… , de Tomás Pacual, —el primer compositor en toda América, originario de Huehuetenango—, cuyos folios tienen fecha más antigua, en el siglo XVI.