Salud y Familia

Propósitos para el Año Nuevo

"Año nuevo, vida nueva." Quien más y quien menos ha comenzado un nuevo año con ilusiones, deseos y metas por cumplir. Convertir esos propósitos en realidades está al alcance de todos.

Dejar de fumar, hacer más ejercicio, trabajar o estudiar con más ahínco, etcétera. Hay propósitos que se han convertido en “clásicos“. A veces se consiguen y otras quedan olvidados en enero. Y es que llegar hasta el 31 de diciembre con unas costumbres y comenzar el 1 de enero con otras es difícil.

Esperar que haya algo de suerte o confiar únicamente en nuestra fuerza de voluntad puede fallar. De hecho, es frecuente que pase así. Pero no hay que frustarse. Simplemente hay que seguir una estrategia. A continuación algunas ideas.

1º Mentalizarse para el cambio

No importa cuál sea el propósito. Tienes que estar muy convencido. ¿Por qué vas a hacerlo? ¿Para qué? Reflexiona sobre el asunto y madura la idea de tal forma que no te quede la menor duda de lo que quieres hacer y de las ventajas que acarreará el cambio.

Esto es de vital importancia. Lo podrás rememorar si flaquean tus fuerzas en enero. Quedan días suficientes para darle las vueltas que sean necesarias.
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2º Aprender todo lo que se pueda acerca del propósito

Si te planteas bajar de peso, es el momento para aprender y decidir qué método seguirás. Si decides dejar de fumar, igual. Esto sirve para cualquier propósito que no te hayas planteado antes. Infórmate todo lo que puedas sobre cómo va a ser el camino y sobre el trabajo que te va a suponer, sin dejar a un lado (y esto es muy importante) las dificultades que previsiblemente encontrarás.

Conocer el proceso e identificar las dificultades evitará tirar la toalla en un momento de bajón o, al menos, será más difícil que lo hagas.
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3º Eliminar actividades que no sirven

En muchas situaciones, el nuevo propósito va a ser incompatible con tus costumbres actuales. Puede haber razones de tiempo o quizás de salud que impliquen que tengas que deshacerte de algún hábito que ahora tienes. En lugar de eliminar esas costumbres drásticamente el 31 de diciembre, ¿qué tal si empiezas desde ahora a recortarles minutos?

Así vas a facilitar la transición entre “lo viejo” y “lo nuevo“, haciendo un poco más fácil que lleves a cabo el propósito.
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4º Trazar metas realistas

Si, siguiendo el punto 2º, conoces en qué consiste el propósito, adáptalo a tu persona y a las circunstancias en las que te desenvuelvas. Esto viene a significar que concretes el propósito en objetivos graduales válidos exclusivamente para ti.

No te guíes por lo que hizo otro y le salió bien. Cada uno tiene su vida y su historia. Adaptar el propósito a ti (y no tú al propósito) te dará más papeletas para el éxito.
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5º Busca apoyos

Sería genial que encontrases a alguien que se haya propuesto lo mismo que tú y que comparta la motivación por lograrlo. Aunque, si no es el caso, al menos busca alguna persona con la que puedas charlar sobre el proceso; alguien que te entienda y que se alegre con tu cambio.

Si, desafortunadamente, no es el caso y a la gente de tu entorno le importa muy poco tu cambio, tranquilo. Este paso ayuda pero no es tan determinante como los anteriores.
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6º Empieza ahora mismo

A las cero horas del día 1 de enero no ocurrirá nada que por arte de magia te facilite todo el trabajo anterior. Aprender, planificar y buscar apoyos (si los hay) durante la marcha será más difícil que si comienzas un poco antes a preparar el cambio.
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Sí, lo conseguirás incluso si otras veces lo intentaste y no salió bien. Ahora sabes más que antes y lo enfocarás de modo distinto. Todo lo anterior se resume en cinco palabras: “Póntelo un poco más fácil.”
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