ECLIPSE – La felicidad
Hace unas semanas el Banco In- teramericano de Desarrollo y ASÍES invitaron a la presentación del informe Calidad de vida: más allá de los hechos, investigación a cargo de Eduardo Lora, gerente y economista jefe del BID, quien, de una forma muy amena, nos reveló los hallazgos de tan inusual estudio.Llamó la atención que esa institución, especializada en temas de desarrollo, haya vuelto la vista, no solo a la realidad, sino a las percepciones, que no son precisamente un reflejo directo de esta. El concepto de “calidad de vida” incluye las necesidades básicas satisfechas, las capacidades y la apreciación de la vida y la felicidad.Comprobé una teoría de un erudito conocido de la familia, quien asegura que la felicidad es una decisión. Ahora verán por qué. Costa Rica, en donde la gente siempre está “pura vida”, tiene la población más satisfecha con su existencia. La gente es más benigna en sus opiniones sobre sí misma que sobre la sociedad. La población guatemalteca, que tiene uno de los índices más bajos de desarrollo humano, reporta opiniones muy benignas en relación con sus condiciones objetivas de desarrollo (indicadores como salud, educación, etcétera).Los más pobres y menos educados tienen mejor opinión de las políticas sociales que los más ricos y con mejor educación. La falta de aspiraciones debilita la demanda de los pobres. Las sociedades más educadas, mejor integradas social, étnica y geográficamente y con mayor participación política tienen mejores posibilidades de romper con esa paradoja de las aspiraciones. Una ciudadanía descontenta, pero activa políticamente, es mejor indicio de progreso social que una sociedad pasiva y tolerante. La cita que el informe hace de Einstein aplica: “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.En relación con la salud, por razones culturales y de expectativas, la gente puede declararse satisfecha, a pesar de que tiene graves deficiencias. La proporción de guatemaltecos que afirman estar conformes con su salud es muy alta, pese a los indicadores de mortalidad y las mediciones de desigualdad sanitaria, que son peores que en otras partes, mientras que los chilenos son los latinoamericanos menos satisfechos, aunque disfrutan vidas más largas, con menos enfermedades. Dice el estudio: “La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada”.Guatemala es el país con mayor satisfacción en relación con el empleo, a pesar de nuestros altos niveles de informalidad. Lo que llaman “la paradoja del crecimiento infeliz” nos recuerda la historia de los cangrejos resentidos. Tiene que ver con la insatisfacción en los países de rápido crecimiento como resultado del acelerado aumento de las expectativas de consumo material y de la competencia por estatus económico y social. Si aumenta mi ingreso, estoy más satisfecho, pero si se incrementa más el de otros con los que yo me comparo, entonces ya no tengo el mismo nivel de satisfacción. “La envidia puede disfrazarse de injusticia social”.Para los latinoamericanos lo que más cuenta en la vida es poder costearse los alimentos, tener amigos a quienes poder acudir, buena salud y sus creencias religiosas, mientras que tener un título universitario, perder el empleo, divorciarse o quedarse sin teléfono no les quita el sueño. La inseguridad no se menciona.Quién sabe a quién le preguntaron, pero de todos modos, ¡a ser felices! ¡Feliz año!iliaalamilla@hotmail.com