Escenario

La juventud de Nietzsche, en voz de Rogelio Salazar

La obra ?Legajo anudado? ya salió a luz luego de ganar el Premio Centroamericano de novela Mario Monteforte Toledo 2006

Abogado de profesión, pero filósofo por vocación, Rogelio Salazar encontró en la vida y obra de Federico Nietzsche una fuente de inspiración que plasmó en su novela Legajo anudado, publicada la semana pasada por F&G Editores.

En esta conversación comparte las motivaciones, inquietudes y entretelones de este documento con el que ganó el Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 2006.

¿Desde cuándo y por qué, su pasión por Nietzsche?

Vengo trabajando a Nietzsche desde hace unos 15 años. Publiqué un trabajo en la asociación italiana Dante Alieghieri en torno a la palabra trágica de los griegos y eso fue como la puerta de entrada en la medida en que el primer libro que escribió Nietzsche, con una conciencia seria y definida, fue el origen de la tragedia. De ahí para adelante me he ido acercando cada vez más a la obra de Nietzsche, hasta que se me ocurrió escribir una novela que diera cuenta de su desarrollo. La obra que publiqué va desde que el filósofo tenía 14 años, hasta que tuvo 33 y que diera cuenta de su desarrollo intelectual y cómo se acerca a la obra de Wagner.

¿Qué preparación tuvo para escribir este libro?

Leí tres biografías de Nietzsche. La de Werner Ross, sobre los acontecimientos de la vida misma. La de Rüdiger Safranki, un camino medio entre la biografía intelectual y de los acontecimientos, y la de Mellon Collie, el último recopilador de la obra en alemán, una biografía intelectual. Eso como un acercamiento al personaje. Ahora como un acercamiento a la filosofía, no soy un filósofo de profesión soy abogado pero me retiré desde el año 2000 y comencé a dar clases de Filosofía de la Ciencia Biológica en la Universidad de San Carlos , y eso ha sido, más que una obligación o responsabilidad, una vocación.

¿Cómo describe su obra?

Lo más comprometido es hablar de uno mismo y de lo que uno hace. Yo diría que es un trabajo que intenta acercarse a la literatura en su expresión más actual, por un lado, y por el otro, es un trabajo que pretende alejarse de todo aquello de lo que los guatemaltecos podamos tener las orejas hinchadas de tanto oír hablar: la política, la guerra, la paz y el problema pluricultural. Y no porque eso no sea importante, sino que porque yo creo que como yo deben haber más guatemaltecos que no quieren seguir escuchando de lo mismo, sino buscar un horizonte distinto, más abierto y prometedor.

La estructura de su obra no es la convencional. ¿Por qué uso el recurso de escrituras de cartas en la redacción de su obra?

Precisamente porque pienso que tratar de escribir ahora una novela al estilo decimonónico, al estilo del siglo XIX, que fue la gran época y brillo de la novela en el sentido plástico, es tal vez vano en la medida en la que el tiempo no nos propone una razón que funcione de acuerdo a los tres momentos (introducción, desarrollo y desenlace). Yo creo que vivimos en un mundo tan ambiguo y sujeto a distintas interpretaciones que no me atrevo a inventar algo completo y redondo sino algo fragmentario, algo que sin que sea una falsa modestia, pueda tener menos ambiciones y darnos algunas pautas de la posibilidad de que a partir de lo dicho y de lo callado podamos llegar a una libertad interpretativa.

¿Qué es lo que rescata de Nietzsche en el libro?

Básicamente su juventud, su formación y algo que posiblemente perduró en él durante toda su vida. Mi trabajo termina en 1876 cuando tenía 33 años, ese fue el momento en que rompió con Wagner pero su carrera de escritor y filósofo quedó en el comienzo. En casi todo su período productivo yo ya no me meto, pero a pesar de eso creo haber abordado y atendido a la capacidad y posibilidad que Nietzsche tuvo de dudar de algunas cosas o de dudar de muchas cosas, y eso creo que intenté ponerlo en la obra. Hay una frase importante en el último libro que escribió Nietzsche con lucidez: ?Lo que más temo es el día en que me canonicen, no quiero gente que crea en mí porque ni yo mismo creo en mí?. Ahora surge la pregunta qué deberíamos pensar de quienes somos la cofradía de Nietzsche, posiblemente sea él un personaje que dejó no solo una crítica de sí mismo y de su obra sino una crítica de aquellos que volteamos los ojos a él.

Su libro es un relato de la juventud de Nietzsche, sin embargo, es una novela ¿en qué consiste su aporte ficticio en la obra?

Esa respuesta se encuentra en el subtítulo Nietzsche (con) vertido y (re) vertido. Convertido porque convertir es cambiar pero también es verter con otro, puesto de esa forma, y revertir es darle la vuelta pero también es volver a verter. Entonces mi trabajo no fue crear una ficción, sino fue tomar al personaje y, a partir de lo que él es capaz de decirme a mí, volver a escribir lo que él pudo haber sentido sobre su propia vida.

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