Economía

Desde Ginebra: OMC y la ayuda al Comercio

Opinión

La ayuda para el comercio se considera un mecanismo para mejorar la capacidad comercial de los países en desarrollo y equilibrar la concreción de los costos y beneficios potenciales de la liberalización del comercio en el ámbito multilateral.

Este mecanismo se considera un componente básico de la Ronda Doha de negociaciones de la OMC.

La OMC creó en el 2005 un grupo de trabajo de ayuda para el comercio, el cual se plantea abordar las limitaciones relacionadas con la oferta en los países en desarrollo y asistirlos para que puedan afrontar los costos de ajuste derivados de la liberalización del comercio.

Uno de los objetivos fundamentales es estimular la producción y capacidad de comercialización de los países en desarrollo a fin de que estos puedan beneficiarse de liberalizaciones comerciales ambiciosas en los mercados industrializados.

Asimismo, se plantea la apertura al comercio y la prosecución de una mayor integración en los mercados mundiales como un prerrequisito para el desarrollo económico de los países en desarrollo.

Para llevar a cabo estos objetivos se proponen un conjunto de medidas: La asistencia técnica, creación de capacidad, reforma institucional, inversión en infraestructura relacionada con el comercio y la asistencia para reducir los costos específicos que se derivan del ajuste de la liberalización.

Se plantea también que los compromisos de liberalización comercial de los países en desarrollo deben ser proporcionales a sus niveles de desarrollo económico y compatibles con sus prioridades de desarrollo.

A muchos países en desarrollo les preocupa que la drástica liberalización del comercio pueda conllevar la pérdida de ingresos arancelarios y dificultades fiscales, la pérdida de producción y de puestos de trabajo, el cierre de establecimientos comerciales y dificultades relativas a la balanza de pagos.

En este contexto, se considera la ayu da para el comercio como un mecanismo catalizador para la conclusión de un ronda de negociaciones más ambiciosa.

La experiencia pasada y las justificaciones teóricas demuestran que la ayuda, en especial aquella destinada a abordar las limitaciones relativas a la oferta, es una necesidad real para garantizar la materialización de los beneficios potenciales del sistema multilateral.

Recientemente, este equipo de trabajo ha efectuado varias recomendaciones sobre la forma de hacer operativa la ayuda para el comercio: Alentar a los países y las subregiones a determinar sus principales limitaciones estructurales e impedimentos de las políticas que afectan al comercio, basándose en los estudios y las evaluaciones de las necesidades existentes.

Aprobar la creación de una red de apoyo a las ayuda para el comercio en América Latina y el Caribe, dirigida por el BID y la OMC y constituida por países, secretarías regionales, donantes principales, organismos multilaterales y regionales y representantes del sector privado, que preste asistencia a los países y subregiones en el establecimiento de las prioridades y la elaboración de los planes de acción.

Estudiar el financiamiento de proyectos piloto prioritarios con los recursos actualmente disponibles y/o solicitar la creación de fondos regionales específicos para financiar los proyectos incluidos en los planes de acción.

Finalmente, se planteó elaborar una hoja de ruta y un calendario para vigilar los progresos realizados. Sin duda, es un tema de agenda bajo la responsabilidad de la OMC, en el cual como país debemos participar para beneficiarnos de los resultados de la ayuda para el comercio resultante bajo el esquema de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales.

ESCRITO POR:

Eduardo Sperisen Yurt

Embajador. Representante permanente de Guatemala ante la OMC. Fue primer presidente y fundador de la Gremial de Exportadores de Productos No Tradicionales y presidente del Grupo de Negociación multilateral del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC.