Buen paso en seguridad social

EDITORIAL OPINIÓN

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Al cabo de 61 años, un mes y 27 días de su creación, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) ha tomado una de las mejores decisiones de su historia, al crear el programa Médico de Cabecera, para la atención de jubilados y pensionados del Estado, quienes en la actualidad afrontan grandes dificultades para la curación o alivio de sus dolencias.

El acuerdo relacionado con la medida, publicado ayer en el diario oficial, permite suponer que en cuanto cobre pleno vigor, disminuirán las colas, los vejámenes y humillaciones, y la patética carencia de medicamentos que las personas en situación de retiro deben afrontar cotidianamente en el Centro de Atención Médica Integral para Pensionados (Camip), de la zona 12.

Según la medida, el IGSS contratará, en el área metropolitana, a unos 20 médicos especialistas, para atender a pacientes residentes en ese sector, y aunque en principio son comprensibles las limitaciones humanas y de cobertura territorial, propias de un esfuerzo en ciernes, se debe sopesar la necesidad de extenderlo a regiones clave del país, porque el peregrinaje diario al Camip se nutre, especialmente, de retirados provenientes de todos los departamentos de la República.

No obstante las esperanzas puestas en la funcionalidad del programa, el IGSS debe diseñar procedimientos de verificación del servicio que presten los facultativos por contratar, con el propósito de asegurarse de que no degenere en la mala atención característica del Camip.

Si los resultados son positivos, el programa debería llegar a nuevos lugares, porque de otra manera el Seguro Social desvirtúa sus características de ser un régimen de prevención social nacional, unitario y obligatorio. Por estos tres supuestos no puede, sin el riesgo de incurrir en discriminación penada por la ley, privar de aquel servicio a quienes contribuyen de manera obligatoria a su funcionamiento, y disfrutan, en consecuencia, de los mismos derechos de quienes viven en la capital y su periferia.

El costo de la actual y futura proyección del programa no debe verse, en el IGSS, como un costo oneroso, sino como una inversión en la salud de los guatemaltecos, quienes constituyen su razón de ser. Es pertinente, también, esperar que esa modalidad represente réditos financieros, al abaratar el costo de los servicios, y beneficios en términos de imagen política, porque atenúa el desprestigio que le acarrea la aparentemente insalvable ineficiencia del Camip.

El futuro gobierno, cuya carta de presentación es la socialdemocracia, debe abrazar el cumplimiento del requerimiento constitucional, para el Estado, de garantizar el derecho a la seguridad social para todos los guatemaltecos, y proponerse no solo pagar las contribuciones para el IGSS correspondientes a su período, sino la deuda histórica que mengua las posibilidades de aquel ente de cumplir a cabalidad con su misión.

No hay que olvidar, sin embargo, que el programa en vigor desde hoy es apenas una de las muchas obligaciones pospuestas por el IGSS y otras instancias del Estado, para proveer a los guatemaltecos de una seguridad social efectiva y digna.

Frases del día

“Sólo seremos (Gana) una oposición constructiva; apoyaremos lo que sea positivo para el país”.

Jaime Martínez Lohayza:De gana
al quedar sin cargos en directiva parlamentaria

“Son payasadas, para llamar la atención, para crear desestabilización y darle importancia a su régimen”.

David martínez:Politólogo
sobre declaraciones de h. chávez
por complot

“El atentado muestra cómo es muy difícil pacificar una nación tan sacudida por la violencia. Así se aleja la paz”.

Frederico Lombardi:Del Vaticano
por asesinato de ministra paquistaní Bhutto

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