Escenario

Revelaciones: Morales Santos y la feria del libro

Múltiples son los premios y honores que, en el transcurso de su carrera literaria, ha tenido, dentro y fuera de nuestras fronteras, Francisco Morales Santos.

En la actualidad, la Trigésima Cuarta Feria Municipal del Libro ha sido dedicada a él. Tasso Hadjidodou tuvo a su cargo el encomio del poeta. Aludió al denso y rico curriculum de este HOMBRE DE LETRAS, así con mayúsculas. Con el sugerente título “Agua en el silencio” aparece su primer poemario en 1959. Desde entonces su producción no se ha detenido.

En 1966 fue uno de los forjadores del grupo “Nuevo Signo”. En 1998, recibió el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias”. Hace pocos días le fue otorgada la Orden del Valle de Almolonga.

Al lado de la excelente artista Isabel Ruiz, su esposa, ha recibido múltiples invitaciones a diferentes partes del mundo, en donde ha dado a conocer no sólo su propia obra sino la de otros escritores guatemaltecos.

Porque algo que lo caracteriza es su generosidad e interés por difundir los nombres de sus compañeros de letras. Cabe resaltar su labor como editor en jefe de Editorial Cultura del Ministerio de Cultura y Deportes, puesto que ha ejercido desde 1999 hasta la fecha, período durante el cual ha publicado a numerosos narradores, ensayistas y poetas guatemaltecos.

“Asalto al cielo” es el título de la antología que recoge su poesía de 1967 a 1996, publicado por Editorial Cultura. Especialmente bellos son los poemas de “Implicaciones del verbo amar”, del cual Francisco Pérez de Antón ha dicho: “Las vertientes del erotismo son múltiples, pero lo que hace atractivo el de Paco Morales es su eros cotidiano, eros de hogar, eros pagano y frutal que se adueña de la atmósfera casera para extenuarse en la noche.

En el eros de mi tocayo se barrunta el buen amor, el amor grande, con todo lo que tiene de constancia y permanencia (…)” A mí me apasionan estos versos: “Memoricé el tamaño y la curva de tus senos, / tu cintura desnuda. / tus caderas en donde se abrasaron / mis manos por amar. / Toqué tu espalda y me quedó en el tacto / la blancura de pétalo de tu adolescencia. / Memoricé hasta el gesto / del adiós cotidiano, / por aquello de que el tiempo es un río / del que sólo se salva este poema”.

Pero la labor de Morales Santos no se detiene en su magnífica poesía. Va aún más allá. En 1983 sale a luz “Los nombres que nos nombran”, trabajo antológico de la poesía guatemalteca que abarca dos tomos y es editado por la Tipografía Nacional. En Toronto, Canadá, surge la antología de poetas guatemaltecos: “Exodus an Anthology of Guatemalan Poets”, que Santos preparó para Latin American Literature Editions. En 1990 la editorial venezolana Monte Ávila Editores lanzó su antología “Nueva poesía guatemalteca”.

Morales siente un vivo interés por la literatura infantil. La UNESCO lo incluye en la antología “Versos para colorear el mundo”. También publica su cuento infantil “Las mazorcas eran mis muñecas” dentro del libro “Niños y niñas del maíz”. Editorial Norma le ha editado, asimismo, sus libros para niños.

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