Indicó que el proyecto tiene un costo de Q190 mil, que incluye la compra de mil gallinas ponedoras, la construcción de la granja y el pago de empleados, así como los recursos para viajar a las aldeas para entregar los huevos.
Mazariegos agregó que esta es la primera granja municipal en la que se les entregan huevos a las beneficiarias, cada dos semanas, en lugar de gallinas, específicamente para alimentación de los niños, considerados vulnerables en esa región.
Johana Figueroa Salazar, coordinadora del grupo del área centro, expresó: “Hay un encargado de la granja que recoge los huevos y posteriormente los lleva a la Municipalidad, para finalmente hacer la entrega en las comunidades”.
Refirió que después de un estudio se estableció que mediante este proyecto no solo se brinda asistencia a madres y niños, sino ellas pueden beneficiarse también de las constantes reuniones a las que son invitadas para capacitarlas en varias materias.
Federico Galicia Velásquez, encargado de la granja, asegura que este tipo de proyectos son sustentables y autofinanciables.
Según Marco Aurelio Alonzo, alcalde, la diferencia de este proyecto con otros en los que también se utilizan gallinas ponedoras radica en que no se dan las aves, sino el huevo, lo que garantiza que las gallinas no serán vendidas o serán alimento en el hogar de las beneficiarias, a fin de que no termine la ayuda.