La tercera obra fue La Inconclusa, de Schubert. La música que nacía en el escenario navegaba en redondas ondas por la sala. Las notas venían vivas, el público dejó de ser y se volvió música también. Y concluyeron con Les Preludies, de Liszt, que inicia con una tierna melodía, luego el Allegro Tempestuoso seguido por un Allegro Pastoral y concluye con un trepidante Allegro Marzialle, que hace trabajar a los timbales.
Alborada Operática
Jazmina Jaeckel de Aldana, directora cultural de la Von Humboldt ayuda al desarrollo artístico de Guatemala. El 25 de agosto promovió en la sede de la Asociación una velada operática con una nueva generación de cantantes. Jóvenes alumnas de Bárbara Bickford, Karin Radermann y de la Galileo.
Gaby Fernández, Adriana González, Ninette Pérez, Ana María Molina, Sophia Díaz y Sara Diéguez cantando arias en italiano y alemán. Distintos estadios en el desarrollo de sus voces. Para poner estándares, Jazmina presentó cantantes con más experiencia, Paulina Monroy, exquisita voz. María José Morales, voz serena, experimentada, y para cerrar, el tenor Mario Chang, que se lució como en noche de estreno. La velada fue acompañada al piano por el maestro Hugo Arenas.
Fue una gran ocasión para dar a conocer a nuestras jóvenes cantantes y brindarles exposición escénica. Es el logro de alguien que con entusiasmo trabaja por el arte de Guatemala.
Mi Naranja
Luis Galich estrenó el show musical en el Stage Club, Gran Plaza, salida a El Salvador, el 26 de agosto. Apela a los recuerdos de la generación de la cual fue ícono del romance. Abrió con boleros y siguió con Sinatra. Pasó por Tom Jones y llegó a las italianas inolvidables, Al Di La (Más allá), Volare, hasta llegar a Andrea Bocelli y regresó a los boleros. La Mitad de mi Naranja la interpretó con su guapa hija Natasha, y la nostalgia alcanzó su clímax con Vuestros pies.
Luis, pelo blanco e inusual corpulencia, lució su privilegiada voz de tenor. Hay decires en el aire de que este concierto no es más que poner la mesa para presentaciones semanales.