Existen algunos factores de riesgo como la diabetes, el asma, el VIH, o tener más de 65 años, que aumentan la posibilidad de adquirirla, lo cual implica altos costos en tratamientos y hospitalización.
Prevención
Para evitar estos problemas es preciso que los afectados acudan al médico cuando surjan algunas molestias asociadas con esta enfermedad.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tos, expectoración (tos productiva), dolor torácico, dificultad para respetirar, cambios en el sonido al momento de inhalar o espirar, fiebre, escalofríos, sudoración, aumento de frecuencia cardíaca, entre otros.
El médico será el encargado de establecer cuál es el tratamiento para cada persona.
Con información de Pfizer y GSJK