El salón es el punto neurálgico de la vivienda, puesto que es la zona donde se reúne tanto la familia como los amigos. Por ese motivo, es muy importante crear un ambiente que favorezca la comunicación y la diversión.
La cocina es una de las zonas más activas de la casa. El elemento fuego —al encender la estufa para cocinar— es clave en ella. Lo ideal es separar este elemento del fregadero, que representa el agua. Se recomienda tener objetos de madera como utensilios.
El dormitorio es un espacio destinado al descanso y a reponer energías. Debe estar situado lo más lejos posible de la puerta principal de la casa. La iluminación debe ser natural y el espacio debe estar ventilado.
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