Guatemala

Padres ganan solo Q200 quincenales

Las condiciones precarias que afronta la familia de tres menores rescatados el martes último en El Bejucal, Casillas, Santa Rosa, fueron catalogadas de "espantosas" por el procurador de los Derechos Humanos.

Valentín Lorenzo  Nájera y su esposa, Aura Marina Muñoz Rustrián, no han podido ir a ver a sus hijos por falta de dinero. Reciben la visita en la champa de nailon donde viven con los niños.

Valentín Lorenzo Nájera y su esposa, Aura Marina Muñoz Rustrián, no han podido ir a ver a sus hijos por falta de dinero. Reciben la visita en la champa de nailon donde viven con los niños.

Karina Lorenzo Muñoz, de 2 años, y sus hermanos Blanca Estela, 3, y Ludvin Lorenzo, 4, reciben ya tratamiento en el Centro de Recuperación Nutricional local, porque presentan desnutrición severa.

Sin embargo, sus padres, Valentín Lorenzo Nájera, 25, y Aura Marina Muñoz Rustrián, 19, indicaron que no han podido ir al hospital a visitarlos, no porque no quieran, sino porque no tienen dinero, y será el domingo cuando quizá lo hagan.

Lorenzo Nájera explicó que en el lugar donde trabajan les pagan cada 15 días y que reciben Q35 diarios. “Como el patrón nos da maíz y frijol nos descuenta, y solo recibimos Q200 quincenales, trabajando los dos”, relató.

Agradecidos por auxilio

Visiblemente triste, el padre declaró: “Agradezco que los hayan venido a traer —a sus hijos—, porque no tenemos dinero para llevarlos a un hospital”.

La pareja indicó que su hija Blanca Estela sufrió una quemadura mientras trabajaban. La pequeña resbaló cuando jugaba junto a una fogata. “Por no tener el dinero no teníamos a dónde llevarla”, precisaron.

“Sabemos que están en buenas manos y nos van a ayudar a cuidarlos. Reconozco que mis hijos están enfermos. No les podemos dar la alimentación que ellos quieren. Confiamos en Dios de que todo saldrá bien. Mi esposa está enferma, la veo muy delgada”, manifestó.

La pareja señaló que instaló su champa en ese lugar desde hace seis meses y que su patrón le da trabajo cuando hay cosecha de café.

En recuperación

José Miguel del Cid, encargado del Centro de Recuperación, explicó que a Ludvin y a Karina les suministran fórmula 1 —Incaparina— y que en dos días se les aplicará la 3 —agrega trigo y leche—. Además, se les dará caldo de pollo y res, y también huevos. Entretanto, Blanca Estela se encuentra en la sala de cuidados intensivos de la Pediatría del Hospital Regional de Cuilapa, debido a las quemaduras de tercer grado que tiene en un pie.

Del Cid destacó que a pesar de que el Centro se encuentra a un kilómetro de donde fueron rescatados los menores, esta familia “no aparece en el croquis —mapa— de las viviendas, porque son migrantes”, y así “es imposible saber dónde están, porque son fincas privadas”.

Prensa Libre llegó hasta ese lugar, una improvisada champa de nailon y varas. Una niña de 10 años cuidaba el sitio y ofreció ir a avisar a los padres de los niños. Tardó unos 30 minutos en localizarlos, pues se encontraban trabajando en los cafetales. Mostraban una mezcla de alegría y extrañeza.

“Infrahumano”

Jorge de León Duque, procurador de los Derechos Humanos, afirmó: “Esto demuestra que hay condiciones infrahumanas entre la población y que están a la vista. Se demuestra que históricamente el Estado ha incumplido con estas familias”.

Agregó: “Esto es espantoso, un infierno para esta pobre gente. Reitero, mientras no invirtamos en el ser humano y no nos preocupemos por los derechos humanos, económicos y sociales, no vamos a salir adelante”, y exhortó al Ministerio de Trabajo a que supervise a patronos que no pagan los salarios mínimos.

Carlos Contreras, ministro de Trabajo, afirmó que desarrollan programas de inspección. “No se puede llegar a cada finca, pero se han hecho esfuerzos para mejorar el cumplimiento de la legalidad”, expresó.

Germán González, secretario de Seguridad Alimentaria y Nutricional, indicó que no hay datos certeros de familias que migran, y que se hacen “grandes esfuerzos” para evitar casos como el de la familia Nájera.

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