El Ministerio de Agricultura ha diseñado una estrategia para enfrentar la crisis que afecta al café.
Jorge Escoto, titular del ramo, explicó ayer que dicha estrategia contempla, en primer término, la creación de dos fideicomisos de apoyo a los pequeños, medianos y grandes caficultores.
Se trata, dijo el funcionario, de proveer préstamos para reestructurar las deudas de los caficultores y de que puedan acceder a recursos para diversificar sus cultivos, para financiar proyectos de agroindustrialización del grano y para mejorar sus canales de comercialización.
Esos fideicomisos contemplan US$60 millones para los grandes cosechadores y US$40 millones, para pequeños y medianos.
Para Escoto, las condiciones de acceso al primer fideicomiso deben diferir en cuanto a la aceptación de garantías no convencionales y respecto a términos contractuales más favorables.
?Hay necesidad de planificar una estrategia que combine medidas de corto y largo plazo orientada a reactivar, diversificar y modernizar el sector agropecuario en su conjunto?, señaló.
En segundo término figura la creación de un fondo de estabilización y garantía de la caficultrua, alimentado con aportes de las exportaciones del aromático y que compense a los caficultores por las rebajas de precios más allá de un mínimo aceptable.
?En caso de una caída exagerada, que actúe también como un fondo de garantía para movilizar recursos adicionales para el sector?, refirió Escoto.
Actualmente, el Legislativo discute la aprobación de esos US$100 millones, considerados insuficientes por la Asociación Nacional del Café para paliar la crítica situación.
Una cooperativa
El tercer elemento del plan es la creación de una cooperativa nacional de procesamiento y comercialización del café, con la participación de todos los caficultores.
Esa instancia se encargaría de operar una tostaduría de café, de producir bebidas enlatadas y de coordinar una estrategia de tercer piso, que incluiría el grano, árbol de sombra y reforestación explotable.
Para el funcionario, el café bajo sombra constituye la cobertura boscosa artificial más grande del país y genera múltiples beneficios ambientales.
Añadió que es fundamental, iniciar la estrategia con la aprobación de los dos fideicomisos al más breve plazo posible.
Primero, porque ya inició el ciclo agrícola y los productores están teniendo dificultades para levantar la cosecha, que este año podría reducirse en un millón de quintales.
Por otro, porque a junio pasado se han recibido US$189.3 millones menos por exportaciones de café, equivalente a una contracción de 44.8 por ciento respecto a la misma fecha de 2000.
Daño colectivo
En el país hay unos 62 mil productores de café, 50 mil de los cuales son pequeños y de cuya actividad dependen 750 mil empleos directos y el ingreso salarial de una tercera parte de la población del país.
Los precios internacionales han mostrado una tendencia claramente decreciente desde junio de 1997, aunque con algunas fluctuaciones temporales.
En la actualidad, el precio se ha reducido en una tercera parte en forma acumulada desde inicios de año, y se ha estabilizado en los niveles más bajos en las últimas décadas.
Para Escoto, el mercado internacional acusa cambios irreversibles, con efectos duraderos en el mediano y largo plazos, por la sobreproducción, alta carga de inventarios y lento crecimiento del consumo.