Siembra”¡Qué descaro, muchá!”

CARLOS ZÚÑIGA FUMAGALLI.

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De todo se ve en esta linda tierra del Quetzal. Imagínense ustedes que ayer el ?guapo? ministro de Finanzas presentó en gabinete un plan de ?austeridad?.

Insiste que dado que el Gobierno está en un déficit tal, el presidente le ha ordenado recortar el presupuesto de las entidades del Estado. ¿Cómo no va a estar en quiebra el Gobierno si malgastan lo que no tenemos? El zacapaneco cree que nos sigue dando ?atole con el dedo? cuando con grandes pompas anuncia que para ahorrar tendrán que cerrar algunas embajadas en el extranjero.

Bajo las actuales circunstancias, cerrarlas quizá no tenga mayor impacto, en vista de que simplemente son nidos que cobijan a familiares y cuates de los muchachos. Sin embargo, esto es nefasto si realmente tomamos en cuenta que lo que Guatemala necesita ahora más que nunca son oficinas de mercadeo en el extranjero. La ?enyucada? que nos están dando con la tan afanada globalización y los ?mal? tratados de libre comercio será aún mayor si no nos esforzamos por promover lo que producimos. La mayoría de los funcionarios que nos representan en el extranjero no promueven más que sus propios beneficios, al igual que sus patrones en Guatemala.

Para empezar que no tienen la mínima preparación académica y experiencia necesaria para ?vender? a nuestra bella Guatemala. ¿Cómo puede ser eficiente el presupuesto de una nación si es evaluado por un mecánico? ¿Qué preparación puede tener en el mercado de turismo una chava que estudió belleza? ¿Cómo puede un maestro administrar las millonadas del FIS? Todas estas profesiones son de respeto, pero, ?zapatero a tu zapato?.

La otra gran noticia de la reunión de gabinete es que han propuesto detener las ejecuciones presupuestarias destinadas a obras de infraestructura. ¡Qué descaro, muchá! Si esas partidas las suspendieron desde que tomaron las riendas del gobierno. ¿Qué obras de infraestructura han realizado en los dos años y pico de sentarse en la guayaba? ¿O será que los jóvenes van a parar la construcción de chalets en el puerto y Río Dulce? Entonces podemos esperar una baja en la venta de terrenos, fincas, condominios, y todas las granjerías que se han dado. Porque la única obra física que se conoce es parte del patrimonio de estos descarados.

¿Por qué, mejor, no empiezan a dejar algo de inversión en infraestructura y recortan significativamente el presupuesto de funcionamiento? Sólo con cancelar tres de los cinco puestos que ostenta el consentido de Paquito podrían construir varias escuelas en el área rural. Digamos lo que digamos seguirán haciendo su gana, pero lo importante es que sepan que talvez somos coyones, pero no babosos.

Lo único esperanzador es que sólo quedan dos años de desgracia.

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