Vida

Pintura de castas

PARTE II

La conquista de América Latina se realizó en forma cruenta. Pero talvez años después vino lo peor, la conquista quieta, pero sometida al violento proceso de homogeneidad cultural y religioso en donde se impuso el estilo barroco.

América Latina fue uno de los escenarios inéditos en el ámbito del arte, luego vendrán otros, pero el impuesto aquí poseía aristas de opresión.

Se organizó metódicamente la percepción del mundo espiritual de los nativos mestizos y criollos. Con la llegada del negro, se forma un nuevo tipo de mestizo. El negro trajo consigo su rico mundo cultural, su magia, sus creencias, sus ritos y su ansia de libertad. Palabras sonoras traídas por ellos salpican enriqueciendo nuestra lengua, el vocablo marimba, por ejemplo.

En esta abrigada sociedad, el indígena trató de resguardar su conciencia étnica, la cual se manifiesta hasta nuestros días en las Cofradías. Creo que a lo largo de los siglos, el único contacto espiritual que en parte ha unido a este magma de etnias es el Cristo de Esquipulas. Salvo cuando torpemente se le quiso tomar de emblema, en un movimiento armado, a esta imagen que simboliza la fe de todo este mundo de ?castas?.

Los nombres impuestos a las variantes del mestizo van desde criollo, mestizo, mulato liberado, mulato, morisco, pardo, negro, barcino, nombres a olvidados y curiosos como tornatrás o albarazado.

La pintura colonial, como ya se ha repetido, le debe mucho al grabado europeo así como a las pinturas traídas sobre todo de España. ¿No está influenciada la plástica colonial guatemalteca por la obra de Zurbarán, y no se debe esto a la presencia de un Apostolado de éste? Esto no implica que nuestros artistas carecieran de talento. Nos lo prueba un cuadro de Antonio Ramírez Montúfar, pintor esclavo. En esta obra no existe referencia clara de una copia europea.

Fechado en 1678, representa la construcción de la tercera Catedral de Guatemala. Claramente la obra está dividida en dos partes, la superior es la construcción, y la inferior el mercado. Aquí, podemos ver este abigarrado mosaico de castas, desde un elegante caballero, a un negrito ladrón que huye del afectado. La increíble variedad de retratos, de todo tipo de mestizos, es lo que le da en parte valor a la obra. Pero aquí no están ?posando?, ni están clasificados como para el ingreso a algún ghetto. Todo este mundo los une una relativa buena convivencia.

Negros y mulatos motearon la grandeza americana. En este cuadro intuimos el vigor del negro y el mulato. Nos hacen pensar que son ellos el ejemplo de rebeldía, en la rescatada vida colonial. “El Indio había luchado para defender su libertad y el negro para ganarla” (Uslar Pietri).

Esta pintura ha sido utilizada para ilustrar grandes obras de historia, también pequeñas, pero ningún autor o autores ha hecho la salvedad que este cuadro es una copia y lo han hecho “pasar” por el original.

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