O como le pasó al tío Carlos, que no quería que le pusieran ?Agricultor? o ?Labriego? y le dijo al secretario que le pusiera por favor ?piloto automovilista? (aunque entonces no sabía manejar aún).
También se da el caso de que usted ya no viva en el caserío, aldea, cantón o finca que ella afirma o no había terminado de crecer cuando lo midieron y le pusieron su estatura oficial de 1.65 metros.
Tiempo después saqué una reposición y pregunté si podían poner otra dirección, ?Comunicador social? y ?1 metro 70 ?. Me dijeron que no porque sólo podían copiar lo que decía el libro de registro.
¿A usted le gusta su cédula?
Algunas se ven más viejas que el Acta de Independencia (la misma que un director del Archivo General de Centro América emplasticó ?para que se conservara mejor?). Pero cuando están nuevas parecen de mentiras. Quizá porque los emplasticadores de la calle le venden hasta una carátula nueva, idéntica o mejor que la original, a Q15.
Aunque ya no tengo mi primera cédula, sino la ?3a. copia por extravío de la anterior?, también la detesto.
Las anteriores me caían mal por la foto. Pero además porque le escribieron los datos con letra de niño de segundo primaria, a la que no le miro nada de confiable. Sin embargo a la hora de cambiar un cheque o del trámite más importante, es el ?único documento válido de identificación personal?.
En este país ya va siendo tiempo (desde hace mucho tiempo) de tener una ID decente, en verdad difícil de alterar o falsificar. Viéndolo con ojos perversos, no cuesta mucho quitar la foto y poner otra en su lugar o fabricar cédulas sólo con una computadora, una buena impresora láser a color y muchas ganas de hacer trinquete.
Si no me cree mire que, cuando allanan una guarida de sinvergüenzas, encuentran pistolas, balas, celulares, drogas y…. cédulas falsas.
?¿Y por qué tenés así tu cédula??
Me pregunta alguien al verla tan cadavérica, malquerida y maltrecha.
Es cierto: ella no tiene la culpa de que no salga ni serio, ni sonriendo en la foto. Más parece que estoy burlándome a mí mismo meses después. Lo único que extraño de la última que perdí eran mis pruebas de ser un buen ?suidadano?: los sellitos de las gloriosas fiestas cívicas de varios años. Como las de 1990 y 91 (cuando la mayoría llevó al poder al honrado y bien recordado Serrano Elías).
También tenía sello de las elecciones para diputados de 1994, cuando creímos echar a la calle a los depurables.
¿Para qué sirve entonces?
Yo no me había dado cuenta que tenía una cicatriz en la ceja derecha hasta que el registrador se me quedó mirando y anotó una. Color de los ojos: amarillos. Color de la piel: azul marino.
De niño siempre me pregunté qué quería decir aquello de si el cabello ¿es lacio? ¿es crespo?
También me preguntaba por qué había firmado ?el vecino? si la cédula era de mi papá.
Cuando cumplí los 18, inventé firma que ya ni uso. Practicada y repracticada con colochos, chirulos y adornitos que no podía repetir después.
También me la firmó un alcalde que duró 100 años en el puesto, al que siempre acusaron de muchos negocios enrarecidos.
Me caía mal ver su pomposa firma en mi cédulita que, a fin de cuentas era fea pero muy honrada.