La confrontación entre el Gobierno y el sector empresarial, la corrupción y la destitución de Byron Barrientos, así como su visión entre portillistas y eferregistas, son algunos de los temas tratados con Reyes López.
La siguiente es síntesis de la conversación con el ?número dos? del Gobierno.
Este año se ha marcado por confrontación. ¿Cómo lo analiza?
Si uno no hace nada, nadie lo va a criticar. Yo veo que los gobiernos que más hacen son los que más críticas reciben. Algunos sectores quisieran seguir aumentando los privilegios, y es allí en donde se produce la irritación.
Si nosotros tuviéramos un ministro de Finanzas propuesto por Cacif, un ministro de Agricultura por Anacafé y en Economía un recomendado de la Cámara de Comercio, no habría confrontación.
Entonces, ¿el no acoplarse al sector empresarial es la base de las críticas?
No. El no subordinarse a ningún interés en particular.
Usted fue parte, en el pasado, del Cacif. Ahora que ya no lo es, ¿cuál es su opinión?
Es un sector cada vez más radical, más conservador de sus privilegios; quieren ser señores feudales, en otras palabras. No quieren avanzar hacia la globalización. Pero es un pequeño grupo de la supercúpula, porque el mediano empresario no está representado.
Uno de los principales señalamientos del Gobierno es la corrupción. ¿Qué piensa de ello?
No hay ningún gobierno en el mundo donde no exista la corrupción. Ahora que, tal vez, hábilmente se trata de enfatizar más por profesionales de la comunicación.
El presidente Portillo ha dicho que uno de esos profesionales se le acercó y le dijo que si le pagaba muchos miles de dólares, él podía controlar que no hubiera denuncias de ninguna naturaleza en contra del Gobierno. El presidente no aceptó.
¿Quién es?
Es conocido, pero no voy a decir el nombre.
Pero si de corrupción hablamos, ¿qué hay del desvío millonario en Gobernación?
Es imposible decir que la corrupción no existe en algún país. Ahora, en casos puntuales como el que usted señala, definitivamente hubo un mal manejo; una cosa irregular. Quién lo hizo es lo que tienen que determinar las autoridades competentes.
Pero, ¿el Gobierno no hará nada al respecto?
El responsable administrativamente siempre es la autoridad máxima, y prueba de ello es el retiro y la sustitución que yo lamento del ministro de Gobernación Byron Barrientos. Yo no lo propuse, pero lo lamento, porque en muchos sentidos hizo un buen papel.
¿Avaló usted la salida de Barrientos de Gobernación?
Yo soy parte del Ejecutivo, y siempre voy a respaldar al presidente. Podemos tener diferentes opiniones, pero si toma una decisión, yo voy a respaldarla.
Siguen las diferencias entre portillismo y eferregismo. Realmente, ¿qué sucede?
Yo le respondo de esta manera: quien ganó las elecciones fue el FRG, su candidato a la Presidencia era Alfonso Portillo y su candidato a la Vicepresidencia el que habla, pero lo que nadie puede dudar es que el movimiento político que ganó se llama Frente Republicano Guatemalteco; yo pertenezco a ese movimiento, y lo apoyo y avalo permanentemente.
Ahora que el presidente Portillo invitó al Gobierno a otras personas que nunca se jugaron políticamente, es cierto, pero eso fue aceptado por el partido.
¿Entonces?
Como es natural, dentro del partido hay personas que aspiran a ocupar esos espacios y que probablemente harían un papel igual o mejor, pero no estamos diciendo que no puedan haber personas que no son del partido en un puesto público; eso nunca lo hemos rechazado.
El FRG algunas veces parece oposición del Ejecutivo
No. Lo que no se quiere entender en Guatemala es que hay una división de poderes, y eso es lo que ocurre en el país.
¿Cuál es la relación de los líderes del Congreso y el Ejecutivo; para darle nombres, Alfonso Portillo, Efraín Ríos Montt y usted?
No. Usted está omitiendo un nombre.
¿Cuál?
Arístides Crespo, jefe de bancada del FRG.
Por cierto, a él se le menciona como posible candidato presidencial del oficialismo. ¿Qué hay?
No. Ahorita es prematuro hablar de candidatos; yo estoy hablando de liderazgos.
¿Y la relación entre ustedes?
Excelente. Almorzamos no menos de una vez a la semana juntos, y conversamos del partido y del gobierno indistintamente.
Respecto de la prensa. ¿Cómo ha sido su relación?
Mire, yo divido mi relación con la prensa. Con los cronistas yo me siento muy cómodo; ahora, aparte es lo que los dueños de la prensa pongan en los editoriales. Mi relación con la prensa no es tan positiva como en otros años, eso lo reconozco, porque si no, sería tratar de tapar el sol con un dedo.
En el caso de la impresión de volantes difamatorios en la Tipografía, siguen las acusaciones en su contra, incluso a nivel internacional
En su momento tomaré acciones. Como siempre he dicho, el que esté limpio ni de jabón necesita.