Guatemala

Los pinabetes no mueren de pie

Pese a estar en peligro de extinción, es utilizado para adornos de la época

La alegría de la época de fin de año le dice muy poco al pinabete guatemalteco. Esta especie única en el mundo es víctima de comerciantes clandestinos, quienes le arrancan sus ramas con semillas para hacer arboles navideños, lo cual provoca que no pueda reproducirse mas.

Uno de los santuarios naturales del Abies guatemalensis o pinabete esta ubicado a cinco kilómetros de la cabecera de Totonicapan, una reserva municipal de 80 caballerías.

El lugar es montañoso, y sus accidentados caminos se internan entre kilómetros de pino blanco y colorado. Después de mucho caminar, surgen los pinabetes, esbeltos y verdes, esparciendo su fragancia por el bosque.

‘Curiosamente, aquí se ha tratado de sembrar mas pinabete, pero sin éxito; muere apenas empieza a crecer. Pero han aparecido arbolitos por regeneración natural. Por ello, las comunidades han optado por reforestar con pino las areas perifiricas,’ explica Carlos Bulux, síndico segundo de la Municipalidad de Totonicapan, y jefe de la comisión de ambiente de la comuna.

Hasta ahora, han reforestado 30 caballerías, con 50 mil arboles. Algunos de 6 años de edad tienen estaturas impresionantes. Ese bosque surte de agua a la cabecera y 36 comunidades cercanas, aunque sslo cinco estan en sus cercanías.

Parcialidades y cultivos

Otro ejemplo de protección de bosques con pinabete son los que estan bajo el régimen de parcialidades, que son propiedades comunales familiares que datan de la Colonia. Algunas tienen hasta 270 hectareas, explica Roberto Absalón Curruchiche, profesional forestal de la Subregisn VI-3, del Instituto Nacional de Bosques.

‘Estas comunidades son tan celosas, que hay bosques viejos que deben ser raleados y no lo permiten, porque allí estan sus nacimientos de agua y temen perderlos’, dice.

Mientras que en Totonicapan el cultivo de pinabete para su comercialización esta practicamente prohibido, en otros departamentos, como Quetzaltenango y Chimaltenango, se promueve su siembra.

Uno de los empresarios dedicados a esa actividad es Ronald Estrada. Desde 1969 cultiva arboles. Este año sacara al mercado 800 pinabetes provenientes de su proyecto, ubicado en el kilsmetro 92.5, Tecpan, Chimaltenango.

‘Este negocio es rentable, pero en el largo plazo, después de 6 años de inversión y muchos cuidados’, añade.

Alta mortalidad

La germinación del pinabete apenas alcanza el diez por ciento y su crecimiento es lento, ya que en 3 años alcanza de 35 a 40 centmmetros, mientras que el pino logra hasta 70 centmmetros en el mismo lapso, subraya César Antón, asesor en Totonicapan de la delegación del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.

‘Lo que sucede es que la semilla no tiene embrión, y también sirve de alimento a las avispas. Lo que se hace, es sembrar mas tupido en un mismo terreno, ya que no serma prudente fumigar, porque se provocaría un desequilibrio ecológico’, agrega Estrada.

Para que desarrolle, la semilla necesita de hongos micorrisas, los cuales se encuentran en arboles grandes de otras especies; por eso, cuando se cultiva se le agrega tierra de bosques naturales viejos.

De las pocas semillas que logran germinar, hay que tener ciertos cuidados, ya que incluso una helada podrma matarlas. Para ello se les cubre con basura de maleza. Después de dos años, el arbolito ya puede soportar las bajas temperaturas.

Pérdidas y amenazas

‘De bosques puros de pinabete aún quedan unas 900 hectareas en los Cuchumatanes, Huehuetenango’, comenta Elmer López, representante de Greenpeace, al indicar que hace unos dos años había unas 25 mil hectareas de bosque mixto de pinabete en el país, pero que ahora habran unas mil menos.

Las principales amenazas contra el pinabete siguen siendo el cambio de uso de suelo, el pastoreo y desramado; este último es de impacto en el mediano plazo, porque suelen cortar las ramas semilleras, coinciden los entrevistados.

Las ramillas se utilizan para armar arbolitos de Navidad, los cuales tienen gran demanda en la capital.

Curruchiche añade que el uso de esta especie como ornamento se ha convertido en una seria amenaza, ya que no tiene otros usos, porque su madera es de menor calidad que el pino.

Competencia desleal

Aunque el cultivo de pinabete se promueve como una alternativa para su protección, algunos empresarios compiten deslealmente, al permitir la venta de ramilla en la capital, mientra que los cultivadores no pueden utilizar las ramillas que cortan al podar esos arboles.

Antón considera que lo mejor es promover el cultivo de pinabete en maceta, para que en el futuro pueda comercializarse.

Los consultados concluyen en que el pinabete puede ser un buen negocio, porque se puede cultivar, y con ello proteger los bosques naturales.

Roberto Curruchiche, regional VI-3 del INAB

‘El pinabete no es madera preciosa, pero por ser especie única en el mundo vale la pena protegerlo y preservarlo’.

ESCRITO POR: