COLABORACIONSensibles a la belleza

Recientemente, en una exposición en beneficio de la Escuela Junkabal, un comprador pagó 50 mil quetzales por un cuadro pintado por el artista Roberto González Goyri. Sosegados económicamente, ahora algunos artistas pintan, esculpen o toman fotografías, sin necesidad de trabajar en otros oficios distintos al arte.

Este sosiego ayuda a que el ambiente cultural crezca, pero ha sido largo el camino recorrido para llegar a apreciar y valorar el arte, pues hace treinta o cuarenta años nadie pagaba esas cantidades por un metro cuadrado de tela pintada con óleo. Esta apreciación inició con los edificios del Centro Cívico de la Ciudad, construido en las décadas de 1960 y 1970, pues estos fueron decorados con valiosos murales de grandes dimensiones, de lo mejor que ha salido de manos guatemaltecas.

También han abierto espacios para la difusión artística el IGA, la Alianza Francesa, las galerías de arte, la subasta Juannio, inaugurada en 1964 en beneficio del Instituto Neurológico de Guatemala, y a partir de 1978, la Bienal de Arte Paiz.

Aún no se ha escrito una historia contemporánea de las artes plásticas en Guatemala, pero tiene mucho valor bibliográfico la obra escrita por Guillermo Monsanto junto con un equipo de profesionales y estudiosos del arte, titulada ?Datos dispersos de la Plástica Guatemalteca, 1892-1998?.

Se trata de una extensa y ordenada investigación escrita en el formato de tesis. Monsanto ha consultado periódicos en la Hemeroteca Nacional, catálogos de exposiciones, bibliotecas privadas, archivos de algunos autores, ha recogido datos de conferencias dictadas sobre la plástica guatemalteca, colecciones privadas.

Aún con sus limitaciones y omisiones, es un documento que prepara el terreno para que alguna institución que fomente las artes patrocine la elaboración de la historia contemporánea de la plástica guatemalteca, e ilustre en varios volumenes esa riqueza artística que ahora se aprecia y valora más.

Desde hace muchos siglos el arte ha sido financiado por mecenas, pero eso no excluye que la gente sencilla, de la calle, también lo aprecie, aunque no tengan el dinero para comprarlo.

Así lo observé en la feria de agosto de la capital, donde dentro de una construcción de lámina, junto a los tradicionales juegos y ventas de churros, muchos visitantes de la feria se acercaronespontáneamente para fotografiarse junto a ?La orquídea negra?, un óleo de gran tamaño, pintado con colores oscuros, que expresa los sentimientos de su joven autor, Marlon García, cuando presenció una exhumación en Cahabón, Alta Verapaz, de pobladores que fallecieron en una masacre durante el conflicto armado interno.

Muchos pasan por la vida centrados en sus problemas y preocupaciones y no son capaces de apreciar la riqueza cultural que los hombres dejan tras de sí con sus obras artísticas.

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