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La historia por Sudámerica de Luis Pérez y Kener Lemus que terminó en pesadilla

La oportunidad soñada, aquella que por tanto tiempo habían esperado, por fin parecía tocar las puertas de los hogares de las promesas canteranas de Comunicaciones, Luis Pérez y Kener Lemus. El calendario marcaba el 8 de enero de 2015.

Kener Lemus y Luis Pérez posaron para el lente de Tododeportes en donde se conocieron entrenando, el parque Érick Barrondo. (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo).

Kener Lemus y Luis Pérez posaron para el lente de Tododeportes en donde se conocieron entrenando, el parque Érick Barrondo. (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo).

Aquella meta que encontraron en común, desde que el destino dispuso unirlos, a los 16 años, en la categoría Sub 17 crema, ya no parecía tan lejana e inalcanzable; estaban a un paso.

La ciudad de Asunción, Paraguay, sería el escenario perfecto que atestiguaría la travesía de los dos juveniles y observaría si ambos alcanzarían la proeza: jugar en el extranjero, o bien cómo su intento se frustraría.

tardó el viaje en bus de Lemus, de Paraguay hacia Argentina.

Representados por la empresa guatemalteca Golden Dreams GT —que se encargó de todo el enlace y proceso— y respaldados por su club, que dio el permiso y los boletos aéreos para que se trasladaran al país sudamericano, los panas, como ellos se consideran, por todas las situaciones que han pasado juntos, estaban preparados para afrontar el reto de entrenarse durante seis meses en el equipo más histórico paraguayo, el Olimpia, club donde ya un guatemalteco había logrado triunfar —Carlos Ruiz—.

Desilusión

“Recuerdo muy bien que nos recibió el director deportivo de las fuerzas básicas del Olimpia y, sin perder tiempo, nos trasladaron a la pretemporada de la reserva, quienes ya llevaban cinco días de trabajo. Nunca fuimos al equipo mayor; ellos estaban entrenando en otro lado y solo los enfrentamos en varios amistosos. El técnico —argentino Nery Pumpido— nunca se fijó en nosotros, ni mucho menos nos habló, porque iban mal en el campeonato”, relata con tristeza Kener Lemus, recientemente fracturado del tabique nasal en el juego de Cremas B, en la Primera División, contra Ayutla —18 de marzo—.

La primera desilusión se hacía presente en el corazón de los futbolistas, aunque sabían que la filial era el primer destino. Su sueño de firmar en un club grande de Sudamérica comenzaba a desvanecerse lentamente, pero había esperanzas, aunque el escenario de la tragedia empezaba a aparecer.

“En cada entreno —a veces a triple turno— nos preocupamos por hacer y dar siempre lo mejor. Sabíamos que estaríamos durante seis meses y dispusimos tomarlo todo como un aprendizaje, porque de repente podíamos firmar con ellos. Aunque no teníamos competencia, sentíamos que mejoraban nuestras cualidades”, narra Luis Pérez, quien en el torneo Apertura 2014 se estrenó como goleador con Comunicaciones —contra Guastatoya, en la fecha 19—.

Rescate crema

A pesar del cambio de actitud y de adaptarse a los nuevos planes, Luis, de 20 años, y Kener, 21, enfrentarían un nuevo problema: la percepción de que estarían seis meses con el Olimpia se desvaneció en su totalidad, en un abrir y cerrar de ojos.

“La empresa que nos representa —firmaron por dos años— nos prometió que serían seis meses los que estaríamos con Olimpia y lastimosamente solo fueron 60 días. Había un convenio del que nunca nos enteramos, y eso nos causó sorpresa; más aún cuando Comunicaciones nos informó que nos teníamos que regresar a Guatemala y que los boletos aéreos estaban listos”, lamenta Lemus, lleno de frustración, ya que sus apoderados no los apoyaron.

“Nos llamaron dos o tres veces. Nunca llegaron allá. Estuvimos solos en el complejo”, refiere Pérez. “Con el sueldo de los cremas pudimos sufragar nuestros gastos personales; ellos solo sirvieron para generar el contacto; no nos dieron viáticos”, afirma Lemus.

El propio Kener, al no ver nada claro con su futuro en Paraguay, decidió confiar nuevamente en el director deportivo de Golden Dreams GT, el argentino Emiliano Barrera, quien le consiguió una prueba en su país.

“Decidí aventurarme más, pero me arrepiento totalmente. Pasé casi dos días en bus y el equipo al que me llevaron era de la Tercera División de Argentina. No quiero parecer rencoroso, pero así fueron las cosas”, reconoció.

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