A contraluz
El desastre del Doroteo Guamuch
La CDAG permitió que una empresa sin experiencia dejara el estadio Doroteo Guamuch en ruinas.
Hace un año, la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) vendió la idea de que el Doroteo Guamuch Flores tendría una gramilla a la altura de los mejores estadios del mundo, como el Metropolitano, del Atlético de Madrid, o el Allianz Arena, del Bayern Múnich. Prometió una pista de atletismo remodelada por la compañía italiana Mondo, similar a la del estadio Parque de los Príncipes, del París Saint-Germain, utilizada en los Juegos Olímpicos de 2024.
La devastación del estadio ha significado una estafa de Q9.5 millones del presupuesto nacional.
Nada más fue un sueño de opio. Se creó una falsa expectativa de que el país entraba al circuito deportivo de talla mundial, con certificación de la Fifa. El pasado 6 de diciembre venció el plazo para que la constructora contratada entregara la obra concluida. En su lugar, hoy el estadio luce como un potrero, sin gramilla, sin pista de atletismo, como en sus peores días. Una lona cubre la polvorienta devastación.
El desastre comenzó cuando, en septiembre de 2024, la CDAG adjudicó la obra a Bremar, que acreditó 12 años de experiencia, pero su portafolio se limita a la construcción de parques infantiles y colocación de grama artificial en canchas pequeñas.
La compañía ofreció grandezas como el sistema híbrido Hatko Hybrid Grass, una tecnología turca de fibras sintéticas que se rellenan con sustrato para sembrar semillas de césped natural. La estructura de plástico protege la raíz de la grama y evita que sea arrancada en juegos bruscos.
En noviembre del 2024 se firmó el contrato por Q32.4 millones, cuya obra debía estar terminada el 6 de diciembre de 2025. La empresa recibió Q9.5 millones en dos anticipos. Bremar, a su vez, suscribió un contrato con Superficies Deportivas de Guatemala, distribuidora de las marcas Hatko y Mondo, en la región.
La obra se paralizó a partir de mayo por problemas entre ambas empresas. En septiembre, Bremar planteó cambiar de marca de grama y pista por otras supuestamente de iguales características. Pese a ello, el diario La Hora informó que había contactado a los representantes de Hatko, quienes estaban dispuestos a negociar en forma directa con Bremar porque el sistema híbrido ya estaba listo para ser enviado a Guatemala.
Sin embargo, Bremar desapareció como por encanto. El único trabajo que hizo esa empresa fue quitar la pista de atletismo y arrancar la grama, para dejar el estadio como si fuera un desierto con zanjas. Parece que esa es su especialidad porque, según Guatecompras, en los últimos cinco años esa empresa ha tenido adjudicaciones por Q421.2 millones para mantenimiento vial.
Pese al evidente desastre, los directivos de la CDAG se niegan a la fiscalización del Congreso. ¿Cómo es posible que adjudicaran la obra a una empresa sin experiencia para un proyecto de la envergadura del Doroteo Guamuch Flores? Obviamente, hay gato encerrado y por eso existen 38 querellas contra la Confederación y Bremar. Tras este negocio existiría peculado por sustracción porque se pagaron Q9.5 millones para que la empresa dejara el estadio en ruinas.
Además, en el contrato se prohibía la subcontratación, algo que hizo Bremar desde el inicio. Desde mediados de 2025 era evidente que la obra estaba estancada, pero la CDAG no rescindió el contrato, lo que permitió a la empresa recibir el segundo adelanto millonario en octubre. Ese hecho implicaría que existió contubernio entre la CDAG y la empresa, lo cual debe ser investigado de manera exhaustiva.
El futuro del Doroteo Guamuch es sombrío porque está ligado a la opacidad y una red de corrupción. El estadio ha quedado a la deriva hasta que la CDAG efectúe un nuevo evento. Eso implicaría que el recinto deportivo podría pasar años en completo abandono.