Estado, empresa y sociedad
Impacto en la economía nacional
El entorno global combina una alta incertidumbre geopolítica.
Hace 20 años, Mahmoud Ahmadinejad (recientemente muerto), cuando era presidente de Irán declaró que Israel debería ser “borrado de la faz de la tierra”, confirmando que el programa nuclear y misilístico iraní representa un riesgo existencial permanente para el Estado de Israel.
Hace 26 días, Israel y los Estados Unidos de América (EUA) entraron en guerra abierta al atacar a Irán, corolario del conflicto que, por enésima vez, enfrentó a Israel e Irán en junio pasado, que finalizó con el bombardeo de EUA a las principales centrales nucleares iraníes.
Hemos sido testigos de conflictos entre países como Rusia y Ucrania, Camboya y Tailandia, Pakistán y Afganistán, India y Pakistán, Armenia y Azerbaiyán, entre otros, pero ninguno capaz de provocar los efectos globales de la guerra en Irán. Países como el nuestro, ajenos a estos conflictos, se ven afectados por las perniciosas consecuencias económicas sobrevenidas.
Desde hace días, EUA viene pregonando que ha ganado la guerra; y, su presidente, este lunes, aseguró que esta semana alcanzará la paz con Irán, quizás para intentar tranquilizar a los mercados. La realidad es que el aumento del valor de los combustibles ha sido más severo de lo previsto, debido al aumento súbito del precio internacional del petróleo y sus derivados, provocado por la disrupción operativa en el estrecho de Ormuz por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial.
Guatemala, al ser importadora neta de combustibles, enfrenta un shock de costos que se trasladará directamente al transporte, la electricidad, los alimentos y la logística. El Banco de Guatemala reconoce que el escenario inflacionario para 2026 se ha desplazado hacia la parte alta del rango meta (4.6%), im pulsado principalmente por los combustibles y la energía; al mismo tiempo que los llamados efectos de segunda vuelta comienzan a observarse en los precios de alimentos, servicios, transporte público y privado. Aunque la inflación se mantiene dentro del rango objetivo (3 %–5 %), el margen de maniobra se ha reducido de forma significativa.
La realidad es que todo dependerá de lo que escale y dure la guerra contra Irán.
Mucho depende de si hay paz pronto, porque si la duración de la guerra se extiende, seguirán aumentando los precios del petróleo, se elevará la inflación en los EUA reduciendo el ingreso disponible de los hogares de los migrantes, lo que podría desacelerar el crecimiento de las remesas.
Guatemala no mantiene un comercio directo relevante con Irán, pero depende críticamente del comercio marítimo global y la disrupción en el golfo Pérsico está elevando las primas de seguro, los costos de flete y los tiempos de tránsito, dada la afectación a las cadenas de suministro, como ya lo reflejan, por ejemplo, las exportaciones de cardamomo.
Hasta ahora el precio del dólar sigue estable y no muestra movimientos abruptos, tomando en cuenta que el país cuenta con más de US$34 millardos de reservas monetarias internacionales (11 meses de importaciones), pero un sentimiento de mayor aversión al riesgo puede generar una presión potencial sobre el quetzal por el encarecimiento de las importaciones energéticas, un posible aumento del costo del financiamiento externo y una contención de la inversión, tanto local como foránea.
En otras palabras, el entorno global combina una alta incertidumbre geopolítica, costos energéticos elevados y mayor volatilidad financiera; que, en nuestro caso, podría significar una desaceleración moderada, más asociada a una postergación de las inversiones que a una contracción repentina del consumo. La realidad es que todo dependerá de lo que escale y dure la guerra contra Irán.