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La guacamaya roja se resiste a desaparecer en la Laguna del Tigre

Las ocupaciones ilegales, la expansión ganadera, los incendios forestales y el tráfico ilegal de fauna silvestre que acechan el Parque Nacional Laguna del Tigre amenazan el hábitat de la guacamaya roja, especie que WCS Guatemala lucha por conservar.

Para salvar la especie de guacamaya roja en Guatemala, el equipo de WCS rescata de los nidos los huevos que no eclosionarán, los traslada a su laboratorio de campo en el Parque Nacional Laguna del Tigre, en Petén, donde los incuban artificialmente. Al nacer, alimentan y cuidan a los polluelos hasta que están listos para volar. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)

Para salvar la especie de guacamaya roja en Guatemala, el equipo de WCS rescata de los nidos los huevos que no eclosionarán, los traslada a su laboratorio de campo en el Parque Nacional Laguna del Tigre, en Petén, donde los incuban artificialmente. Al nacer, alimentan y cuidan a los polluelos hasta que están listos para volar. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)

Después de 30 días de incubación, los primeros pichones de guacamaya roja de la temporada 2026 rompieron el cascarón en el laboratorio de manejo de la especie, en el Parque Nacional Laguna del Tigre, en Petén.

Llegar a este momento es una tarea titánica. También lo es lograr que se desarrollen hasta estar listos para emprender su primer vuelo y sumarse a los ejemplares que engalanan el cielo de la selva petenera.

La guacamaya roja —Ara macao cyanoptera, nombre científico— es una especie amenazada. En el país quedan apenas 500 ejemplares, según el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), por lo que su conservación es vital.

Cada año, las hembras ponen sus huevos en febrero y, en marzo, nacen los primeros pichones. Durante ese período, un equipo de Wildlife Conservation Society (WCS) Guatemala escala los árboles donde anidan para monitorear la reproducción.


En esta fase observan cuántos huevos eclosionan, cuántos polluelos sobreviven y vigilan su crecimiento hasta que abandonan el nido. Es un trabajo que realizan desde el 2002.

Rony Alberto García Anleu, director del Departamento de Investigaciones Biológicas de Wildlife Conservation Society (WCS) Guatemala, explicó que el monitoreo comienza en enero y concluye en septiembre, cuando los pichones empiezan a independizarse.

Sobrevivencia

No todos los pichones sobreviven en los nidos. Para entender por qué, en el 2008 el equipo de WCS instaló pequeñas cámaras en los agujeros para identificar a los depredadores.

Las cámaras colocadas en los nidos permiten monitorear el desarrollo de los pichones de guacamaya roja. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)


Las imágenes revelaron que un halcón selvático saqueaba los nidos y se llevaba a los polluelos. También mostraron que abejas africanizadas invadían las cavidades de los árboles, atacaban y mataban a las aves. A partir de estos hallazgos, se implementaron acciones para proteger los nidos.

Las cámaras también evidenciaron que, de los cuatro o cinco huevos que ponen las guacamayas, los padres priorizan a los primeros que logran eclosionar, mientras los demás tienen pocas probabilidades de sobrevivir.

Las guacamayas rojas ponen varios huevos; sin embargo, no todos logran eclosionar en el nido, y el equipo de WCS Guatemala los rescata y traslada a su campamento en Laguna del Tigre para incubarlos de manera artificial. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)


Para aumentar el éxito reproductivo, García Anleu y el equipo retiran de los nidos los huevos que no eclosionan a tiempo y los trasladan al campamento, donde utilizan incubadoras con energía solar.

Al nacer, los pichones son alimentados manualmente por personal especializado hasta alcanzar el tamaño y peso adecuados, y desarrollar su plumaje rojo. Luego son trasladados a una jaula de vuelo, donde aprenden a valerse por sí mismos. Es un proceso lento, pero clave para la supervivencia de la especie.

Los pichones de guacamaya son alimentados manualmente en el laboratorio de manejo de la especie de WCS en Laguna del Tigre. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)

En algunas temporadas llegan a tener hasta 25 polluelos en el laboratorio, de distintas edades y tamaños. El equipo está capacitado para operar las incubadoras, alimentarlos y evaluar su salud hasta que se independizan.

En el laboratorio de WCS en Laguna del Tigre, los pichones de guacamaya son evaluados constantemente durante su desarrollo. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)

Mediante transmisores colocados en algunas aves se conoce su ruta de vuelo. Después de salir de la jaula recorren más de 190 kilómetros desde Laguna del Tigre hasta territorio mexicano. Cuando se inicia la época reproductiva, regresan a la selva petenera.

Desde el inicio del proyecto, la WCS ha liberado a más de 200 guacamayas rojas.

El proyecto de WCS en Guatemala ha logrado la liberación de más de 200 guacamayas rojas en Laguna del Tigre, hábitat natural de la especie. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)

Desafíos

Laguna del Tigre es un terreno con múltiples desafíos. Los árboles donde anidan las guacamayas están en puntos lejanos, y movilizarse hasta ellos implica altos costos por transporte, equipo y personal especializado que se adentra en la selva para escalar árboles de hasta 25 metros.

Para rescatar los huevos de guacamaya roja que no logran eclosionar en el nido, personal capacitado escala árboles de hasta 25 metros de altura. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)


Otro reto es mantener alejados a los traficantes de fauna silvestre, que acechan los nidos para extraer a los polluelos y venderlos. Un ejemplar puede costar hasta Q40 mil.

Los incendios, las invasiones ilegales y la presencia del crimen organizado representan otros riesgos para los sitios de reproducción.

“Por ahora no tenemos ningún incendio, pero las otras amenazas están ahí. La gente está llegando hasta los sitios y han hecho brechas, y cuando la época seca entre y le prendan fuego a eso, será desastroso para la especie”, sentenció García Anleu, también asesor de monitoreo biológico para la región de Mesoamérica de WCS.

Pese a estos desafíos, cada guacamaya liberada en 24 años de trabajo confirma que la especie sigue viva.

“Hemos aumentado el éxito reproductivo y verlo nos llena de emoción y esperanza de que el trabajo que hacemos puede salvar a la especie”.

Rony Alberto García Anleu, director del Departamento de Investigaciones Biológicas de WCS Guatemala

De acuerdo con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), la población de guacamaya roja en Guatemala es de 500 ejemplares. (Foto Prensa Libre: Cortesía WCS Guatemala Program)

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.