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¿Qué sigue después de Artemis II y por qué la NASA apunta a la presencia humana permanente en la Luna?

Artemis II apenas marca el inicio de un plan mayor: en el 2030 que podría verse la primera base lunar que cambiaría para siempre la presencia humana en el espacio.

En un evento seguido en millones de pantallas alrededor del mundo, la humanidad presenció el exitoso lanzamiento de la misión Artemis II, un nuevo hito histórico alcanzado este 1 de abril de 2026. Se trata de la primera misión tripulada que viaja hacia la órbita de la Luna en más de 50 años.

Con asombro y emoción, los espectadores siguieron el despegue del cohete de 98 metros —equivalente a unos 32 pisos de altura— desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos.

A bordo viajan Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, Jeremy Hansen, quienes lograron superar los primeros ocho minutos y medio —considerados los más críticos del lanzamiento— para alcanzar la órbita prevista en la cápsula Orión.

La misión contempla un viaje de 10 días alrededor de la Luna, durante el cual se pondrán a prueba los sistemas de la nave y se sentarán las bases para futuras expediciones a la superficie lunar.

Sin embargo, este no es un esfuerzo aislado: forma parte del programa Artemis Program, una estrategia que se desarrolla por fases con el objetivo de llevar nuevamente humanos al satélite natural de la Tierra y avanzar hacia una presencia sostenida.

Fase 1: el regreso sin tripulación (2022)

El programa Artemis Program inició con Artemis I, una misión no tripulada que envió la nave Orion alrededor de la Luna durante 25 días.

La cápsula alcanzó más de 430 mil kilómetros de distancia de la Tierra, más lejos que cualquier nave diseñada para humanos. Probó escudo térmico, navegación autónoma y reingreso a alta velocidad, validando que el sistema era seguro para futuras misiones tripuladas.

Fase 2: el regreso de astronautas (2025–2026)

Con Artemis II, la misión que despegó este 1 de abril del 2026, la NASA llevará astronautas más allá de la órbita terrestre por primera vez desde 1972.

La misión, de unos 10 días, realizará un sobrevuelo lunar a bordo de Orion, impulsada por el cohete SLS. Alcanzará una distancia cercana a los 370 mil kilómetros, poniendo a prueba soporte vital, navegación en espacio profundo y desempeño humano en misiones prolongadas.

El potente cohete SLS lanza a la tripulación de Artemis II hacia la Luna, dejando una estela de llamas y humo a su paso tras un despegue exitoso.

Fase 3: volver a pisar la Luna (2026–2027)

La misión Artemis III busca concretar el primer alunizaje tripulado en más de 50 años.

Los astronautas descenderán en el polo sur lunar, una zona de interés por la posible presencia de hielo. Utilizarán un sistema de alunizaje desarrollado por el sector privado y permanecerán en la superficie varios días realizando experimentos y exploración.

Fase 4: construir infraestructura en órbita (aproximadamente en 2028)

Con Artemis IV, se iniciará el ensamblaje de la estación Lunar Gateway en órbita lunar.

Este punto servirá como base intermedia para futuras misiones, permitiendo acoplamientos, transferencia de carga y estadías más largas. Será clave para coordinar operaciones sostenidas alrededor de la Luna.

Fase 5: misiones más frecuentes y estancias largas (≈2029–2035)

Misiones como Artemis V permitirán aumentar la frecuencia de viajes y llevar más equipo a la superficie.

Se prevé el transporte de módulos, vehículos y sistemas energéticos que facilitarán estancias de semanas o incluso meses, acercando el objetivo de una presencia continua.

Fase final: hacia una presencia sostenida

A largo plazo, Artemis apunta a establecer bases semipermanentes en la Luna, especialmente en zonas con hielo.

Esto permitiría generar recursos como agua y oxígeno en sitio, reducir costos y usar la Luna como plataforma para futuras misiones a Marte.

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