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Xocomil, drenajes subterráneos y profundidad extrema dificultan búsqueda de Jesler Palacios en Atitlán

La búsqueda de Jesler Estuardo Palacios, desaparecido desde hace cinco días en el Lago de Atitlán, se ha complicado a pesar del despliegue de rescatistas especializados y el uso de tecnología avanzada.

Rescatistas efectúan inmersiones y rastreos en el Lago de Atitlán, donde corrientes, profundidad y baja visibilidad dificultan la búsqueda de Jesler Palacios. (Foto Prensa Libre: CVB)

Rescatistas efectúan inmersiones y rastreos en el Lago de Atitlán, donde corrientes, profundidad y baja visibilidad dificultan la búsqueda de Jesler Palacios. (Foto Prensa Libre: CVB)

La búsqueda de Jesler Estuardo Palacios en el Lago de Atitlán se ha vuelto cada vez más compleja, pese al uso de tecnología avanzada y la intervención de buzos especializados de los Bomberos Voluntarios, debido a las fuertes corrientes, la gran profundidad y las condiciones cambiantes del afluente.

El lago, considerado uno de los más profundos de Centroamérica, presenta condiciones adversas: corrientes intensas asociadas al fenómeno del Xocomil, profundidades que superan los 300 metros, una extensión cercana a los 130 kilómetros cuadrados y drenajes subterráneos que desembocan en la costa sur.

En el quinto día de labores, la sección de rescate acuático Hombres Rana de los Bomberos Voluntarios continuó con la búsqueda en la bahía del Lago de Atitlán, en Panajachel, Sololá.

Los socorristas informaron que este miércoles 8 de abril efectuaron 10 inmersiones de buceo a 130 pies de profundidad, con técnicas de rastreo circular y en paralelo. Además, realizaron exploraciones superficiales con dron aéreo y búsquedas subacuáticas con dron acuático a 80 pies.

Como parte del equipo tecnológico, utilizaron un dispositivo AQUAEYE, un escáner submarino de sonar avanzado diseñado para detectar cuerpos humanos en aguas de baja visibilidad.

También participó la sección canina de rescate, cuyos ejemplares efectuaron rastreos de olor en la superficie.

Los rescatistas indicaron que las labores continuarán en distintos puntos del lago el jueves 9 de abril.

El incidente

El hecho ocurrió la tarde del Sábado de Gloria del 2026, en medio de la afluencia turística en Panajachel. Según el relato de un testigo, el joven se lanzó al agua para recuperar un dron y no logró salir.

Los Bomberos Voluntarios recibieron la alerta sobre una persona que había caído al lago, en el área privada de la bahía San Buenaventura, y de inmediato activaron la búsqueda con apoyo de personal en tierra y de la Naval del Pacífico.

De acuerdo con información del Ministerio Público, una acompañante relató que el incidente ocurrió cuando el joven operaba el dron. El aparato cayó al agua y él decidió lanzarse para recuperarlo, pero ya no pudo regresar a la embarcación en la que se desplazaban.

Ambos se encontraban a bordo de un JetCar, una embarcación recreativa. Presuntamente, quien lo conducía fue quien se lanzó al lago, mientras que la acompañante permaneció en el vehículo y tuvo que ser auxiliada al no poder maniobrarlo.

Las labores de rescate se extendieron durante varias horas; sin embargo, la profundidad y la escasa visibilidad obligaron a suspender la búsqueda al caer la noche de ese día.

Posteriormente, la persona fue identificada como Jesler Estuardo Palacios, originario de Barillas, Huehuetenango.

Un lago con condiciones extremas

El Lago de Atitlán tiene una profundidad máxima de 327 metros y una profundidad promedio de 203 metros. Su cuenca alcanza los 548 kilómetros cuadrados y no cuenta con desagüe superficial, aunque posee salidas subterráneas hacia la costa sur, según datos publicados por la Reserva Natural Atitlán.

Además, recibe agua de varios ríos y nacimientos, lo que incrementa la complejidad de las corrientes internas.

Uno de los factores que inciden en las condiciones del lago es el Xocomil, un fenómeno natural provocado por cambios de presión entre los vientos del lago y las montañas que lo rodean.

Alex Guerra, director del Instituto de Cambio Climático, dijo en declaraciones anteriores que este fenómeno genera turbulencias intensas, principalmente después del mediodía.

“Cuando ocurren esos cambios de presión, el viento se desplaza muy rápido y causa turbulencias; a ese fenómeno es al que localmente la gente llama Xocomil”, explicó en esa ocasión.

Estas condiciones pueden dificultar la navegación y las labores de búsqueda, ya que el oleaje puede volverse impredecible.

ESCRITO POR:

César Pérez Marroquín

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y de medioambiente con 25 años de experiencia.