Godot ha llegado
El ocaso británico
El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte debería abandonar todos sus territorios de ultramar.
En el marco del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán un elemento me llamó la atención. Luego de un ataque iraní en el enclave militar de Akrotirit en el sur de Chipre los británicos se tardaron tres semanas en enviar un destructor a la isla en el Mar Mediterráneo. Si bien Francia, Grecia e Italia que tienen un acceso directo a dicho mar lo hicieron en días, la tardanza británica llamó la atención tomando en cuenta que al inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939) la Marina Real británica era la fuerza naval más grande del mundo.
El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte llegó a ser el imperio más grande del mundo.
El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte justo antes de la Segunda Guerra Mundial llegó a ser el imperio más grande del mundo, era el imperio donde no se ponía el sol, puesto que cuando oscurecía en sus posesiones territoriales en el Océano Pacífico, amanecía en sus posesiones territoriales en el Océano Atlántico. Fue la única potencia europea que logró mantener una presencia en Centroamérica a mediados del siglo XIX con la costa de la Mosquitia en Honduras y Nicaragua, las Islas de la Bahía hondureñas y el reconocido caso de la Honduras Británica que hoy es Belice.
Si bien después de la Segunda Guerra Mundial el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte tuvo que dejar de ser un Imperio para convertirse en una Mancomunidad siempre mantuvo sus territorios de ultramar así como fue adquiriendo compromisos de seguridad internacional y participó activamente en conflictos internacionales como uno de los más importantes miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán) así como en apoyo a quien por varias décadas fue su socio estratégico, los Estados Unidos de América. En la actualidad cuenta con 14 territorios de ultramar que se encuentran bajo la soberanía del Reino Unido y cuyas relaciones exteriores, así como su defensa dependen de los británicos. Varios de estos se encuentran en el Mar Caribe y en el hemisferio occidental el más conocido es el de las Islas Malvinas o Falkland Islands.
Si nos remontamos a 30 años atrás con el acuerdo de ampliación de la Otán y los compromisos adquiridos por sus miembros para cooperar con nuevos miembros, específicamente en el Este de Europa, podemos cuantificar el declive en las capacidades navales británicas. En 1996 la Marina Real contaba con 17 submarinos, 3 portaviones, 15 destructores y 22 fragatas, tomando en cuenta los compromisos de defensa tanto nacionales como internacionales este sería el tamaño ideal de la fuerza naval británica. Tres décadas después nos topamos con una realidad completamente distante a la de 1996. En la actualidad, la Marina Real cuenta con 65 buques comisionados, pero solamente 25 son buques de defensa que se dividen en 10 submarinos, 2 portaviones, 6 destructores y 7 fragatas. El resto de los buques comisionados, si bien están armados, no son buques de guerra como tales y su misión consiste más en patrullaje y reconocimiento. Hoy en día la Marina Real cuenta con más almirantes que buques de guerra y la reciente situación con la guerra en Irán desnudó esta realidad al punto que Donald Trump, fiel a su estilo, calificó a los dos portaviones británicos como juguetes.
La rebaja en el presupuesto de defensa británico de 4% a 2.5% debió haber estado acompañada de una rebaja de sus compromisos internacionales y seguramente del abandono de la soberanía sobre varios de sus territorios de ultramar. El ocaso británico de lo que fue el imperio donde no se ponía el sol a una mancomunidad debería ser hoy el abandono de sus territorios de ultramar y su retiro de los compromisos militares internacionales que tiene, puesto que los conflictos de hoy en día no se pueden enfrentar con juguetes. ¡Feliz domingo!