Con otra mirada
Proyecto Distrito Futeca, fuera de lugar
Según calificadas estimaciones, semejante aberración urbana debe ser abortada.
Érase una vez una ciudad planificada cuyos dirigentes vieron hacia el futuro. Ya en el futuro, los nuevos dirigentes solo vieron el interés de su nariz.
Apto para propiciar desarrollo en cualquier sitio, incluyendo el Área Metropolitana; no para destruir un contexto urbano histórico y vigente.
Fue aquella una época en que tiranos, presidentes y dictadores tuvieron ideas, capacidad y sensatez para elegir a los profesionales que las concretaran, optimizando tiempo, calidad y honestidad en el manejo de los recursos.
Así, en 1881 se construyó el Hipódromo del Norte, espacio para la recreación, encuentro social y cultural; fue llamado Parque Minerva cuando el tirano Manuel Estrada Cabrera impulsó las fiestas minervalias. Se levantó el Templo Minerva y el Mapa en Relieve como complemento al jardín. En 1879 se abrió el bulevar Simeón Cañas para enlazar el parque con la Plaza Jocotenango, al inicio de la ciudad.
En 1892, el presidente José María Reyna Barrios concretó su visionario desarrollo urbano hacia el sur con el Jardín Público La Aurora y el Bulevar 30 de junio —actual Avenida La Reforma—, en conmemoración a la entrada triunfal, en junio de 1871, del ejército libertador de Miguel García Granados y su tío Justo Rufino Barrios.
Durante la dictadura de Jorge Ubico (1929-1944), al límite suroriente de la ciudad se construyó el Campo de Marte, dedicado al dios romano de la guerra. Fue destinado a maniobras y desfiles militares, encuentros deportivos, instalación de las torres del telégrafo; escuela militar de equitación y campo de aterrizaje de las primeras aeronaves. En 1935, al oriente del campo, se inauguró la Tribuna Militar. Obra del arquitecto Manuel Moreno con el carácter de los castillos medievales europeos. Consta de un cuerpo central y torres en los extremos de circulación vertical que dan acceso a las plataformas media y superior. Su objeto, albergar a las autoridades militares, civiles, presidentes de los tres Organismos del Estado e invitados especiales, convocados a presenciar maniobras militares y desfiles conmemorativos.
Más recientemente, a principios de la década de 1960, se gestó la idea de construir un estadio en el extremo norponiente, para sede del equipo militar de futbol Aurora; se concretó con el Estadio del Ejército en 1970.
Hoy, a la malintencionada ausencia de planificación territorial de la ciudad se sumó la ignorancia, el desprecio por la ciudad y por quienes la habitan, de inversionistas, municipalidad y ejército en su desmedida ambición por el dinero. Aprobaron la concesión de aquellas 7 manzanas de tierra por 50 años al Grupo Futeca y autorizaron construir, en medio del ya insufrible caos vehicular y contaminación de todo tipo y naturaleza, el proyecto Distrito Futeca de usos mixtos: complejo deportivo, centro comercial, hotel y foro para “eventos” con proyección de uso para 25,000 personas y otras 12,000 en “gramilla”. De la cantidad de automóviles, ni una palabra.
Como si hablaran a parvularios, los empresarios, presentan aquel espacio, como “un desarrollo urbano que busca modernizar la infraestructura en una ubicación céntrica con acceso a cuatro vías principales, convirtiendo el terreno en un hub comercial y de entretenimiento”. Un proyecto de tal naturaleza y envergadura es apto para propiciar desarrollo en cualquier sitio, incluyendo el Área Metropolitana; no para destruir un contexto urbano histórico y vigente.
Según calificadas estimaciones, semejante aberración urbana debe ser abortada. Invito a los colegios profesionales a conocerla y manifestar su parecer, lo mismo que a la Asamblea de Presidentes de los Colegios Profesionales y organizaciones de vecinos, pues la ciudad es responsabilidad de todos, no objeto de la ambición de unos cuantos.