Estado, empresa y sociedad
A 18 meses del cambio de gobierno
Aun reconociendo la volatilidad de estas mediciones, no deberían se descartadas por los políticos profesionales.
De los 48 meses del período de gobierno, ya han transcurrido 30 y estamos a solo 18 meses, año y medio, para el cambio de autoridades gubernamentales. Y la mayor presea que puede ostentar el gobierno presidido por Bernardo Arévalo es haber logrado sobrevivir al encarnizado y sostenido ataque a su legitimidad, partiendo de un supuesto fraude electoral, que sus adversarios políticos nunca fueron capaces de comprobar.
Pero eso no lo exime de haber mostrado poca efectividad, eficacia y eficiencia, en la conducción del Gobierno Central, traducido en pocos o insuficientes logros en materia de infraestructura, seguridad y economía familiar.
La población no es ajena a las falencias gubernamentales, como lo confirman las encuestas de opinión, tanto cuantitativas como cualitativas, entre las cuales está la más reciente realizada por CID Gallup, por encargo de la Fundación Libertad y Desarrollo (FLD), que también ausculta la confianza ciudadana en el próximo proceso electoral, el conocimiento de los posibles candidatos y las expectativas de la ciudadanía hacia ellos.
Desde la perspectiva familiar, el 62% de los encuestados considera que el costo de vida ha aumentado significativamente, pasando a ocupar el primer lugar de las preocupaciones del hogar (39%), luego la inseguridad (24%), seguida por el desempleo (13%) y, finalmente, el tráfico y la movilidad.
Los encuestados consideran que, en su orden, los principales problemas nacionales son la corrupción; el empleo y el costo de vida; la violencia y crimen/droga; y la falta de hospitales. Es inquietante que el 65% considere que estamos mucho peor; el 10% piensa que seguimos igual; y el 25% considera que estamos mucho mejor. No es muy alentador, aunque estos resultados debieran convertirse en un acicate al Gobierno para mejorar.
Los encuestados consideran que, en su orden, los principales problemas nacionales son la corrupción; el empleo y el costo de vida; la violencia y crimen/droga; y la falta de hospitales.
El informe publicado por FDL compara las opiniones sobre el desempeño de labores de todos los presidentes desde Vinicio Cerezo hasta el actual, a la misma fecha, sumando si lo hacían “Muy bien/bien” y restando si lo hicieron “Muy mal/mal”, siendo los mejor calificados, en su orden, Álvaro Arzú (20), Ramiro De León (13), Óscar Berger (3) y Otto Pérez (3). Mientras los peor calificados son: Alejandro Giammattei (-46), Alfonso Portillo (-39), Bernardo Arévalo (-22) y Jorge Serrano (-21).
Es preocupante pero no sorprende que después de las orquestadas campañas por desacreditar los procesos electorales, dos tercios de los encuestados no confían (poco o nada) que las elecciones de 2027 serán limpias y transparentes. Y si esto no fuera suficiente, 57% dice no conocer suficientemente a los posibles candidatos, pero considera que las principales características del próximo mandatario debieran ser: firmeza contra la delincuencia (37%); honestidad y lucha contra la corrupción (32%); y, capacidad de gobernar y ejecutar proyectos (23%).
Y, de cara a las elecciones presidenciales del 2027, la encuesta señala que el enfoque debería estar en subir el salario mínimo (49%), controlar los precios de la canasta básica (45%), mejorar las carreteras (35%), construir escuelas y hospitales (32%), perseguir a los corruptos (25%), poner la pena de muerte (25%) y reducir el Congreso (25%).
En cuanto a candidatos, sobresalen las figuras vigentes en redes sociales, como Ernesto Bran, Sandra Torres, Carlos Pineda, Roberto Arzú y Zury Ríos, quienes han soslayado la prohibición de campañas anticipadas, lo que imposibilita el deseable debate de los temas nacionales.