Imagen es percepción

La jugada secreta de Kushner en Tierra Santa

Las guerras más difíciles de detener comienzan cuando la fe entra en el campo de batalla.

La semana pasada el portal Middle East Eye reveló un plan atribuido, según sus fuentes, a Jared Kushner y al embajador estadounidense Mike Huckabee. La propuesta consistiría en retirar a Jordania la custodia del Monte del Templo —el Haram al-Sharif para los musulmanes— y transformar esa área de la Ciudad Vieja de Jerusalén en un recinto abierto a las tres religiones de Abraham. Aunque Marco Rubio aseguró no tener conocimiento de tales informes. Arabia Saudita, por su parte, advirtió que alterar la custodia hachemita “inflamaría toda la región”.

¿Podría el lugar más disputado de la Tierra convertirse en un símbolo de convivencia de las tres grandes religiones?

Hay que recordar que sobre esa colina se alzaron el Primer Templo, atribuido a Salomón, y el Segundo, arrasado por las legiones de Roma en el año 70; bajo la explanada se halla la Piedra Fundacional, el punto más sagrado del judaísmo. Y sobre esa misma roca el califa omeya Abd al-Malik levantó en el año 691 la Cúpula de la Roca, y a su lado se erige Al-Aqsa, tercer santuario del islam. La tradición cristiana sitúa allí, además, la enseñanza de Jesús en el Templo.

El control de este lugar ha cambiado de manos innumerables veces. Imperios, reyes, cruzados, sultanes y conquistadores han comprendido que quien gobierna Jerusalén administra mucho más que territorio. Tras la guerra árabe-israelí de 1948, Jordania tomó el control de Jerusalén oriental y del Monte del Templo. Pero el momento decisivo llegó en junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días, cuando Israel conquistó la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Muchos esperaban que el gobierno israelí asumiera el control absoluto del recinto. Sin embargo, ocurrió algo inesperado. Moshe Dayan, entonces ministro de Defensa, tomó una decisión que continúa definiendo el equilibrio regional hasta hoy. Israel conservaría la seguridad del lugar, pero la administración religiosa permanecería en manos del Waqf islámico respaldado por Jordania. Nació así el llamado statu quo, una fórmula imperfecta pero efectiva para evitar que una victoria militar se transformara en una guerra religiosa permanente.

La idea de un espacio compartido por las tres fes no es inédita. En Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, funciona desde 2023 la Casa de la Familia de Abraham. Un complejo diseñado por el arquitecto David Adjaye que reúne, en tres edificios idénticos, la mezquita Imam Al-Tayeb, la iglesia de San Francisco y la sinagoga Moshe ben Maimón. Nació del Documento sobre la Fraternidad Humana que el papa Francisco y el gran imán de Al-Azhar suscribieron en 2019, y en su primer año recibió a más de 250 mil visitantes. Su sinagoga, como casi todas, se orienta hacia Jerusalén. Es, hasta ahora, el experimento de convivencia abrahámica que mejor ha resistido.

El tema de la fraternidad volvió al primer plano semanas atrás. En Magnifica humanitas, su primera encíclica, publicada el 25 de mayo y dedicada a la inteligencia artificial, el papa León XIV recurre a la imagen de la reconstrucción de Jerusalén para describir una ciudad que renace no por la obra de un solo hombre, sino por la “comunión, y no la uniformidad” de todos. Días antes, el pontífice había afirmado que Dios no escucha las plegarias de quienes hacen la guerra.

Sobre esas 14 hectáreas convergen, así, tres revelaciones, un statu quo de casi seis décadas, un tratado internacional, un plan que Washington niega y un precedente, el de Abu Dabi, que demuestra que la convivencia es posible. ¿Cuál de esas fuerzas que termine por pesar más, podría decidir el futuro del lugar más sagrado y disputado de la Tierra? Sin embargo, hay que considerar que quitarle a Jordania la custodia del Monte del Templo y abrirlo a tres religiones, es la apuesta más audaz —y más peligrosa— de Oriente Medio.

ESCRITO POR:

Brenda Sanchinelli

MSc. en Relaciones Internacionales e Imagen Pública. Periodista, experta en Etiqueta. Dama de la Estrella de Italia. Foodie, apasionada por la buena mesa, compartiendo mis experiencias en las redes.