Con otra mirada
Del gusto por la lectura a centro cultural
La librería, una vez asentada y convertida en un referente de encuentro, búsqueda y entretenimiento, dio a luz la Ediciones del Pensativo.
Por una perversa decisión de quienes detentan el poder, tendente a garantizar la subsistencia del subdesarrollo, que garantiza mano de obra barata para levantar las cosechas de su “finca”, además de quienes no saben leer ni escribir, hay analfabetos disfuncionales por elección. Algunos de ellos, jugando a la política, forman partidos políticos y llegan a ser alcaldes, diputados, ministros de Estado y hasta jefes de gobierno. Para otros, distintos y privilegiados, la lectura que se mama en casa y afianza en la escuela, llega a constituir un positivo hábito que cambia la vida y abre las puertas de mundos infinitos, sin necesidad de salir de casa.
Casa Pensativa como el nuevo Centro Cultural del Pensativo: librería, teatro, biblioteca, jardines y demás instalaciones.
Aun en ese contexto hostil, las últimas semanas fueron pródigas en noticias sobre ferias del libro, nuevas ediciones y presentación de obras de queridos amigos. Es más, con ocasión de conmemorar el del Día Nacional del Popol Wuh (30 de mayo), libro sagrado del pueblo maya-k’ich’e que entrelaza historias sobre cosmología, orígenes, tradiciones e historias espirituales, el Comité Nacional e Internacional Popol Wuj y el Centro de Estudios Mayas Adrián Inés Chávez, entregó a la Biblioteca Nacional un facsímil de la obra bilingüe (k’iche’-español) del dominico Francisco Ximénez, escrita en Chichicastenango entre 1700 y 1715, cuyo original se encuentra en la biblioteca Newberry, de Chicago.
Y como corolario del mes de mayo, ese inusual placer y bienestar que la cultura nos ofrece, la semana pasada cerró con broche de oro con la presentación de un nuevo espacio multicultural en La Antigua Guatemala. Cierre resultado de la plena conciencia de uno de aquellos privilegiados mencionados, que tiene claro el valor de la histórica ciudad y su vocación habitacional, cultural y turística. Vocación definida en alguno de los encuentros internacionales que durante mi gestión como Conservador de la Ciudad tuvieron lugar, con la participación de los más connotados exponentes de la teoría y filosofía de la conservación que se desempeñaron al amparo de la OEA, Unesco e Iccrom, en los tempranos años de 1980.
Me refiero a la querida e ilustre vecina Ana Cofiño quien, desde su retorno al suelo patrio en 1987, después de la experiencia en San Cristóbal de las Casas, de haber creado junto a Carmen Sánchez la librería Soluna, dedicada a temas de antropología, feminismo, arte y fotografía entre otros temas, decidió reproducir el ensayo en La Antigua Guatemala. En mayo de aquel año, al pie del Arco de Santa Catalina, abrió sus puertas la Librería del Pensativo; nombre que tomó del río que atravesó la ciudad durante su trazo en 1543 y la proveyó del vital líquido en sus primeros años.
La librería, una vez asentada y convertida en un referente de encuentro, búsqueda y entretenimiento, dio a luz la Ediciones del Pensativo, dedicada a publicar obras de autores guatemaltecos sobre temas nacionales, ciencias sociales y humanísticas; historia, literatura, arte y fotografía. Después de un fortuito incendio, se asentaron en la Casa Pensativa, frente al conjunto monumental de La Concepción, al ingreso de la histórica ciudad.
El sábado 30 de mayo, con fervor familiar Ana, junto a sus hijos, presentó el resultado de un cuidadoso trabajo de conservación y renovación para nuevo uso, con una arquitectura digna de admiración, la Casa Pensativa como el nuevo Centro Cultural del Pensativo: librería, teatro, biblioteca, jardines y demás instalaciones concomitantes. Según lo expresó, es un aporte al desarrollo cultural para goce de los vecinos, en contraposición a los bares, restaurantes y centros comerciales que han transformado la histórica ciudad.