Conciencia

Fredy, corazón de maíz

Guatemala tiene mucho talento. El reto es que los niños y jóvenes tengan oportunidades para desarrollar su potencial.

Hace unos días conocí a Fredy Oxom. Su vida comenzó en San José Peña Blanca 1, una comunidad remota de Alta Verapaz donde, cuando él era niño, no había energía eléctrica, servicios básicos ni escuelas oficiales. Nació en 1988 y su idioma materno es el q’eqchi’. Como muchos niños de la región, parecía destinado a enfrentar más obstáculos que oportunidades. Sin embargo, un grupo de líderes comunitarios decidió cambiar esa historia. Juntos organizaron las primeras escuelas para que sus hijos pudieran estudiar. Entre ellos estaba el padre de Fredy.


Aquellas escuelas eran sencillas y los recursos, escasos; pero existía una convicción profunda: la educación podía cambiar el futuro de sus hijos.


Fredy cursó toda la primaria en q’eqchi’. Al terminar sexto grado, apareció un desafío que todavía enfrentan muchos jóvenes rurales: no existía educación básica en la región. La comunidad volvió a actuar y encontró la forma de que los jóvenes continuaran sus estudios en Cobán. Fue entonces cuando comenzó a aprender español, idioma que le permitió continuar estudiando y descubrir un mundo más amplio que el de su aldea.


Años después logró una beca para cursar el Bachillerato Internacional en Canadá. Había crecido en una comunidad rural de Alta Verapaz y de pronto debía estudiar en inglés en un país completamente distinto. Primero aprendió q’eqchi’; luego, español, y después, inglés. Cada idioma le abrió una nueva puerta.


La historia todavía guardaba una sorpresa. Fredy no había aplicado a ninguna universidad. Un consejero encontró una oportunidad de última hora y lo animó a presentar una solicitud. Poco tiempo después, recibió una beca completa para estudiar Estudios Globales en una universidad de Estados Unidos.

La historia de Fredy demuestra que el talento puede surgir en cualquier lugar cuando encuentra una oportunidad.


Mientras escuchaba su relato, pensaba que los sueños son importantes porque nos impulsan a caminar y, muchas veces, hasta a volar. Pero también porque, cuando alguien se esfuerza y persiste, aparecen personas que ayudan a abrir puertas. Padres, maestros, líderes comunitarios, benefactores o amigos que creen en una persona antes de que ella misma imagine hasta dónde puede llegar.


Al graduarse, pudo haberse quedado en el extranjero. Sin embargo, decidió regresar a Guatemala. Su sueño nunca fue únicamente salir adelante; era ayudar a que otros jóvenes encontraran oportunidades similares a las que él había recibido. Luego de trabajar en el Ministerio de Educación y en Unicef hoy dirige la Asociación Q’eqchi Xch’ool Ixim —Corazón de Maíz—, nacida del esfuerzo comunitario. Atiende a 89 jóvenes de 27 comunidades rurales remotas. Han instalado energía solar, cuentan con un laboratorio de computación de 30 equipos y acompañan a estudiantes en la búsqueda de becas. El año pasado, 12 de 15 jóvenes apoyados lograron una beca universitaria completa.


La historia de Fredy también invita a reflexionar sobre Alta Verapaz. Con frecuencia hablamos de pobreza y carencias, pero pocas veces reconocemos el enorme potencial humano que existe en sus comunidades. Allí hay talento, liderazgo y personas que, pese a las dificultades, siguen construyendo oportunidades para las nuevas generaciones.


El esfuerzo comunitario no sustituye la responsabilidad del Estado. Aún falta lograr más y mejor educación, electricidad, servicios básicos, conectividad e infraestructura para miles de familias. Pero esta historia demuestra que, cuando una comunidad apuesta por sus niños y jóvenes, los resultados pueden ser extraordinarios.


Quizá por eso el nombre Corazón de Maíz resulta tan apropiado. Porque una semilla sembrada con esfuerzo, paciencia, esperanza y fe puede dar frutos mucho más grandes que lo que alguien imaginó. Y porque el verdadero desarrollo ocurre cuando esos frutos regresan para transformar la comunidad donde todo comenzó.

ESCRITO POR:

María del Carmen Aceña

Ingeniera en Sistemas, con maestría en Administración de Empresas de INCAE. Vicepresidente del Centro de Investigaciones Económicas (Cien). Exministra de Educación. Amante de la vida y de Guatemala