escenario

7 de marzo de 1983: Papa Juan Pablo II visita Guatemala

Por primera vez un pontífice llega al país: misa del 8 de marzo reunió a un millón de fieles; también visita Quetzaltenango.

visita juan pablo II

El papa Juan Pablo II visitó Guatemala en tres ocasiones, en 1983, 1996 y 2002 respectivamente. El pontífice falleció en 2005. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El papa Juan Pablo II abogó "en nombre de todas las víctimas que siguen sufriendo el flagelo de la lucha entre hermanos, que se fortalezcan todas las fuerzas de buena voluntad para lograr la pacífica convivencia social".  

Dijo lo anterior a las 21.24 horas del domingo 6 de marzo, en Guatemala, luego de haber escuchado el mensaje de bienvenida que le había presentado el presidente de la república, general Efraín Ríos Montt, quien  acompañado de su gabinete esperó por espacio de 20 minutos el arribo del avión de la línea Alitalia, que transportaba al Papa. La nave tocó suelo guatemalteco a las 20.47 horas, y 13 minutos más tarde hizo su aparición Juan Pablo II en la portezuela del avión. 

Al igual que lo ha hecho durante sus visitas a otros países, el Papa también aquí se arrodilló para  besar el suelo guatemalteco, tras lo cual se dirigió hacia donde se encontraba el general Ríos Montt, quien dentro de las normas propias del protocolo se adelantó, acompañado por su esposa, para presentarle su saludo, acto que se efectuó a la mitad de la alfombra color grana. 

En su discurso de bienvenida, Ríos Montt dijo: “Nos honramos en patentizarle nuestra gratitud por el honor que nos confiere su presencia. Su visita es como agua fresca para el sediento, una buena nueva que viene de lejos, y deseamos que su permanencia en nuestra lastimada nación tenga la trascendencia que Su Santidad se propone”.

A lo largo del recorrido del papamóvil se extendió una alfombra de más de 10 kilómetros, elaborada por devotos y voluntarios de hermandades y grupos pastorales.

Un millón de fieles

Una multitud sin precedentes en la historia del país soportó por más de cinco horas el ardiente sol para asistir a la misa que celebró el Papa el 7 de marzo en el Campo de Marte. Enormes columnas de feligreses, que salían de distintos puntos de la ciudad, comenzaron a caminar desde las 23.00 horas del domingo hacia el Campo de Marte, donde fue la misa.

A las 9.50 horas, a bordo del papamóvil, llegó Su Santidad, entre el entusiasmo y vivas de la multitud que, ansiosa esperaba el momento de tenerlo cerca.

El 6 de marzo de 1983, el Papa Juan Pablo II, arriba a Guatemala durante su primera visita. El Pontífice es recibido por el presidente de facto Efraín Ríos Montt y su esposa, Teresa Sosa. (Foto: Hemeroteca Prensa Libre)
El 6 de marzo de 1983, el Papa Juan Pablo II, arriba a Guatemala durante su primera visita. El Pontífice es recibido por el presidente de facto Efraín Ríos Montt y su esposa, Teresa Sosa. (Foto: Hemeroteca PL)

En Quetzaltenango

Más de medio millón de personas se reunieron en el campo de aviación de los  Llanos de Olintepeque para  recibir  con gran júbilo al vicario de Cristo, Juan Pablo II. Fieles llegaron desde departamentos vecinos, incluso desde México.

El Santo Padre pisó suelo quetzalteco exactamente a las 16 horas con 4 minutos. Viajó a bordo de un helicóptero. Celebró la misa y durante la homilía pidió mejoras en educación y salud para los indígenas guatemaltecos. 

Antes de coronar a la Virgen del Rosario, patrona de Quetzaltenango, Juan Pablo II le colocó al Niño que lleva la Virgen del Rosario un rosario que trajo del Vaticano, como muestra de fe y veneración. Esto, que no estaba contemplado en el programa, arrancó lágrimas y aplausos de todos los fieles reunidos. Seguidamente, se arrodilló, besó las manos de la Virgen del Rosario y procedió a coronarla. El júbilo fue indescriptible.

*Con información de notas de las ediciones 9740 y 9741

Escribir la historia

Esta nota forma parte de la serie conmemorativa de nuestras bodas de diamante es un recorrido por noticias que marcaron la historia de Guatemala, con textos e imágenes originales de cada época, como un testimonio fehaciente de nuestra misión de servicio.

ESCRITO POR: