Deporte Nacional

María Victoria Chiroy: la historia de superación detrás del oro histórico en Santo Domingo 2026

María Victoria Chiroy convirtió una vida de sacrificios, trabajo y maternidad en una historia de resiliencia que terminó con el oro histórico para Guatemala en Santo Domingo 2026.

María Victoria Chiroy celebra el oro histórico conquistado en Santo Domingo 2026(Foto Prensa Libre: Douglas Suruy Franco)..

Antes de ponerse los guantes, escuchar su nombre en un cuadrilátero y subir a lo más alto del podio, María Victoria Chiroy Hernández fue una niña inquieta, alegre y extrovertida que creció en Jocotenango, Sacatepéquez, sin imaginar que el boxeo se convertiría en su estilo de vida y en el camino hacia una histórica medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Su historia con el boxeo comenzó a los 11 años. Fue el único deporte que despertó su interés, aunque tuvo que abandonarlo a un par de ocasiones por situaciones personales. Pero en su tercer intento, decidió quedarse.

“Cuando estaba chiquita, era muy tremenda. Tal vez por eso me gustó el boxeo también. Toda mi vida crecí aquí en Jocotenango. Fui una niña muy extrovertida”, recuerda.

No había tradición de boxeo en su familia. Chiroy asegura que nunca practicó otro deporte y que los antecedentes deportivos familiares estaban relacionados con el futbol.

“Yo inicié la primera a los 11 años por un tiempo, de ahí ya no pude ir. Después regresé cuando tenía como 17, 18; me volví a retirar y de ahí regresé. Como dicen, la tercera es la vencida. Entonces me gustó, me apasionó y decidí quedarme”, relata.

De la cocina al ring

El compromiso con el boxeo aumentó, pero Chiroy todavía tenía que trabajar. Era cocinera en un restaurante de Antigua Guatemala y combinaba sus jornadas laborales con los entrenamientos. Su entrenador le advirtió que, si quería sobresalir, necesitaba entrenarse dos veces al día.

“Al principio, trabajaba de cocinera en Antigua y entrenaba. Mi horario era de 8 de la mañana a 4 de la tarde. Entonces, mi entrenador me dice: ‘Mire, si usted quiere sobresalir en esto, tiene que hacer dos entrenos diarios’. Entrenaba de seis a siete y media, me alistaba ahí mismo en el gimnasio y de ahí para el trabajo. A las cuatro salía y entrenábamos a las siete de la noche”, comenta.

A las exigencias laborales y deportivas se sumaba su responsabilidad como madre. Debía distribuir el tiempo entre el restaurante, el gimnasio y el cuidado de su hija Adriana, quien ahora tiene 14 años.

“Soy mamá soltera, entonces sí hubo muchas complicaciones en las cuales me tuve que partir, mi tiempo: mi trabajo, la nena, el boxeo. Pero sí son años de luchas que hasta este entonces se están empezando a dar los logros, y orgullosa de este gran triunfo que obtuve”, afirma.

Ahora su rutina es distinta, pero mantiene la misma exigencia. Entrena y entre ambas sesiones dedica tiempo a su casa y a Adriana.

“Nosotros entrenamos de lunes a viernes, dos veces al día. El primer entreno es a las 7 de la mañana para las 9 y el segundo es de 3 a 5. En el transcurso de la mañana yo me dedico a la casa y a mi hija; entonces ya en la tarde vengo al gimnasio y en la noche, a descansar y empezar el siguiente día otra vez con la misma rutina. Mucha disciplina. Cuesta enfocarse y ordenar bien las cosas, porque si uno no se ordena, pues no sale”, explica.

Mucho más que golpes

Esa disciplina es también una de las razones por las que Chiroy eligió el boxeo. Rechaza la percepción de que se trata únicamente de fuerza, agresividad y golpes. Para ella, la inteligencia y la estrategia pueden decidir una pelea.

“La gente piensa que el boxeo es para gente agresiva, violenta, y no. Al contrario, el boxeo es para gente inteligente. La gente piensa que solo hay que subirse a tirar golpes o a pegarse o cosas así, pero no. Es estrategia, trabajo, disciplina, inteligencia. Como dicen muchos, arriba del ring gana el más inteligente, no el más fuerte ni el más rápido”, asegura.

El deporte también le permitió desafiar los estereotipos del boxeo femenino.

La boxeadora apunta ahora a buscar su clasificación a los Juegos Panamericanos del 2027. (Foto Prensa Libre: Douglas Suruy Franco).

“Eso me gustó del boxeo, su disciplina, aparte de que rompe todos los estereotipos de que el boxeo es de hombres. Todos lo miran así y, pues, lo bueno es que gracias a Dios estamos demostrando que también las mujeres podemos sobresalir”, agrega.

Con sabor a revancha

Chiroy se incorporó a la selección nacional en 2018 y ha sido siete veces campeona nacional. El camino internacional, sin embargo, también le dejó frustraciones.

Sus primeros Juegos Centroamericanos no se concretaron debido a la suspensión del Comité Olímpico Guatemalteco. Después llegó a los Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023, donde quedó eliminada en la primera ronda.

“Lastimosamente, mis primeros Juegos Centroamericanos no se dieron. Fue cuando suspendieron al Comité Olímpico Guatemalteco. Ahí iban a ser mis primeros Juegos. Me decepcioné bastante porque tanta preparación para ese momento y no se dio. De ahí participé en Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Salvador, me quedé en la primera ronda, no se obtuvo el objetivo y desde ahí he estado constante”, recuerda.

Los resultados comenzaron a llegar. Se proclamó campeona centroamericana, fue subcampeona de los Juegos Bolivarianos, campeona de la Copa de Independencia en República Dominicana y subcampeona de la Copa América.

Santo Domingo 2026 representaba otra oportunidad. Esta vez llegó con una meta concreta: subir al podio, sin importar el color de la medalla.

Cambió la historia

A medida que avanzó en la competencia, el objetivo comenzó a crecer. Asegurar una medalla ya no era suficiente cuando apareció la posibilidad de conquistar el oro.

“Son sentimientos encontrados porque es felicidad y como que nerviosismo a la misma vez, porque es querer más y uno sacrificarse más. Yo sí iba motivada, preparada. Decía: ‘Bueno, logré esta, logré la otra, entonces toca la medalla’. Con esta mexicana nosotros ya habíamos topado porque hicimos anteriormente un campamento en México. Entonces ahí la topamos y nos medimos, pero sí teníamos la mentalidad positiva de que la podíamos pasar y gracias a Dios sí se dio”, relata.

La pelea fue cerrada. En el último asalto, Chiroy sentía que el triunfo estaba cerca, pero no quería dejar dudas antes de que los jueces tomaran una decisión.

“Esa pelea era nuestra. En el último round, yo así como que: ‘Ya esta pelea es mía’, pero no hay que dejar dudas, hay que ir de frente y demostrar que sí es mía. Estuvo muy reñida, pero sí se vio un poco más la superioridad para podernos llevar la medalla de oro”, reconoce.

María Chiroy dominó durante toda a la pelea a la mexicana mexicana Darianne Hernández Olvera. (Foto Prensa Libre: COG).

Cuando levantaron su mano como vencedora, recordó los sacrificios que había acumulado desde aquellos primeros entrenamientos.

“Alegría, orgullo de mí, de mi entrenador, de mi federación. Decía yo: ‘Aquí está todo, este es el oro’, y valieron la pena todos los sacrificios que yo dejé atrás para poder llegar a esto”, expresa.

El momento de mayor emoción llegó en el podio. Con la medalla de oro y la mano sobre el pecho, escuchó el Himno Nacional después de convertirse en la primera mujer guatemalteca en conquistar el oro en boxeo en estos Juegos.

“Mis sentimientos estaban a mil por hora en el podio cuando escuché el himno. Fue una experiencia inolvidable. Y sí, fue muy dedicada para mi Guatemala, para todas las personas que estuvieron pendientes”, relata.

El siguiente escalón

Chiroy también dimensiona su triunfo como una oportunidad para abrir espacio a las niñas y jóvenes que comienzan.

“Es un orgullo abrir camino, porque el boxeo femenino casi no lo reconocen, cuesta mucho. Yo no esperaba esa reacción tras mi victoria, estoy muy agradecida. Le doy gracias a Dios por abrir camino para las nuevas generaciones que vienen y para que se den cuenta de que es posible”, afirma.

El oro de Santo Domingo es su máximo logro hasta ahora, pero Chiroy ya piensa en el siguiente objetivo: clasificarse para los Juegos Panamericanos, buscar otra medalla y continuar el camino hacia el sueño olímpico.

“Para todo atleta de alto rendimiento el sueño más valioso son los Juegos Olímpicos, pero vamos escalón tras escalón. Yo ya voy por el segundo. Primero Dios, vamos por el tercero. Voy a trabajar duro, me voy a esforzar el doble de lo que hice aquí para poder clasificar y para poder traer una medalla Panamericana”, destaca.

Atrás quedan aquella niña inquieta de Jocotenango, los dos retiros del boxeo, las jornadas como cocinera, los entrenamientos antes y después del trabajo y los años en los que tuvo que distribuir el tiempo entre los guantes y su responsabilidad como madre.

Santo Domingo 2026 convirtió esos años de constancia en una medalla histórica. Chiroy, sin embargo, prefiere mirar hacia lo que todavía falta.

ESCRITO POR:

Douglas Suruy

Periodista de Prensa Libre, especializado en deportes con 14 años de experiencia. Reconocido por coberturas como el Mundial de Rusia 2018 y Colombia 2011 (Sub20).