Deporte Nacional

El guía de un campeón: la historia de Héctor Arreola y la formación de Léster Martínez hasta el título mundial

Desde los 12 años, Héctor Arreola ha sido testigo y parte de la formación de Léster Martínez, acompañándolo en un camino que hoy lo tiene como campeón mundial interino.

Héctor Arreola viene trabajando junto a Léster Martínez desde su etapa como amateur hasta hoy en día verlo como campeón mundial. (Foto Prensa Libre: Matthew Bills).

Hay historias que no comienzan con una noche de gloria, un cinturón mundial o una multitud que celebra a un campeón. Algunas empiezan mucho antes, cuando todavía nadie sabe hasta dónde puede llegar un deportista. La de Léster Martínez y el entrenador Héctor Arreola comenzó cuando el hoy campeón mundial interino apenas tenía 12 años y todavía era un niño de San Benito, Petén, y buscaba una oportunidad para demostrar que tenía algo especial.

Arreola recuerda aquel primer encuentro como una de las grandes fortunas de su carrera. En ese entonces era entrenador del equipo nacional juvenil de Guatemala y en una de esas captaciones apareció aquel muchacho de brazos largos, buena estatura y un físico que llamó de inmediato su atención.

“Mi primer encuentro con Léster es una de las cosas de las que me siento muy afortunado de haber estado en la captación de él”, recuerda.

Aquel primer contacto sería el comienzo de un recorrido que se extendería durante casi dos décadas. Con el paso del tiempo, las condiciones físicas comenzaron a acompañarse de algo todavía más importante: talento, disciplina y constancia. Martínez comenzó a cosechar triunfos.

Léster no se hizo campeón mundial de la noche a la mañana. Antes de llegar a las grandes carteleras profesionales tuvo que recorrer un camino largo, lleno de mucho aprendizaje.

Arreola fue testigo de buena parte de ese crecimiento. Lo acompañó durante su etapa amateur, en la que llegó a conquistar 11 títulos; entre ellos, uno de los mayores logros de la historia del boxeo guatemalteco amateur: la medalla de plata en el Campeonato Mundial Juvenil de AIBA, en Armenia.

“Él fue subcampeón mundial amateur juvenil en Armenia. Les ganó a varios exponentes fuertes. Hizo una gran pelea en la final, pero los jueces se inclinaron hacia el cubano, aunque había sido una pelea muy pareja que pudo haber ganado Léster ”, recuerda Arreola.

La plata mundial fue el principio

Después vinieron concentraciones en distintos países y cada combate formaba parte de un proceso que tenía un objetivo cada vez más grande.

“Para llegar a destacar en un deporte tan difícil como es el boxeo tienen que unir varias cosas. Una de esas es el talento. Léster tenía el necesario para llegar a ser un gran boxeador, y otra cosa es la disciplina, la constancia y personas que estén alrededor que te puedan guiar bien”, resalta.

Entonces aparece una de las frases que mejor resumen la historia de ambos: “A veces puede haber un diamante en bruto, pero si no encuentras a alguien que lo pueda pulir bien, pues nunca se va a poder descubrir”, destaca Arreola, quien también  reconoce el trabajo de Hugo Kilkán, su descubridor en Petén, además de los entrenadores Carlos López y Julio González. Mientras actualmente descuella la labor de su compatriota Esaú Diéguez, Terence Crawford y Brian BoMac McIntyre.

El reencuentro

Arreola también tuvo que construir su propio camino. En determinado momento dejó el pugilismo amateur para introducirse en el profesionalismo en Estados Unidos. Cuando regresó a Guatemala, encontró que Martínez ya había crecido y que el proyecto que habían iniciado años atrás podía tomar una nueva dimensión. Fue entonces cuando volvieron a trabajar juntos.

“Para mí ha sido satisfactorio reencontrarme en esa ocasión con Léster, que se acercó a mí para volver a trabajar juntos”, explica. Ahora, tantos años después, Arreola vive un momento especial que alguna vez pudo parecer lejano.

Héctor Arreola supervisa cada movimiento de Léster Martínez durante sus entrenamientos de cara a la pelea del próximo sábado ante Luka Plantic (Foto Prensa Libre: Matthew Bills).

Ocasión que disfruta

Léster está convertido en campeón mundial y se prepara para defender por primera vez su título interino.

Cuando Arreola intenta definir lo que siente antes de volver a ver al petenero subir al cuadrilátero, encuentra una palabra. “Feliz. Muy feliz”, dice.

La compara incluso con una escena de la película En busca de la felicidad, cuando el personaje interpretado por Will Smith finalmente recibe la oportunidad que había perseguido durante tanto tiempo.

“Este es el momento que yo llamo felicidad y realmente estas horas previas a la pelea y el camino hacia el ring, cuando Léster suba a defender su título mundial interino por primera vez; yo solo puedo decir que este es el momento que para mí significa mucha felicidad como entrenador”, enfatiza.

Sueño por el absoluto

Pero la emoción no elimina la ambición. El objetivo ya no es solamente defender el título interino. El próximo gran escenario pasa por el combate entre Christian Mbilli y Saúl Canelo Álvarez, programado para el 31 de octubre. El resultado de esa pelea podría abrir una nueva puerta para el guatemalteco.

“Sabemos que Léster está en esa élite y eso es lo que perseguimos: poderse convertir en el mejor del mundo absoluto y poder pelear otra vez con Mbilli o buscar una pelea con  Canelo Álvarez es lo que queremos”, destaca.

 Camino por recorrer

Cuando Arreola mira hacia atrás, no recuerda únicamente los cinturones. Recuerda al niño que llegó a aquella captación en Petén. Los primeros entrenamientos, la medalla mundial, los títulos amateurs, el salto al profesionalismo y, finalmente, aquel momento en que Guatemala pudo llamar campeón mundial a uno de los suyos.

“Las grandes cosas no son improvisadas y no se hacen de la noche a la mañana, sino que es un proceso de fuego lento donde se pueden moldear los mejores espacios”, destaca. Esa quizá sea la enseñanza más importante que deja Léster a su entrenador y a quienes vienen detrás.

Arreola tuvo la fortuna de descubrirlo, después tuvo la responsabilidad de ayudar a pulirlo y hoy tiene el privilegio de verlo convertido en campeón.

 Mientras Léster se prepara para defender su título y perseguir el campeonato absoluto, Héctor Arreola ya piensa en el siguiente capítulo. En los jóvenes que esperan una oportunidad. En los nuevos talentos que necesitan orientación. En el boxeo guatemalteco, que empieza a creer que las grandes cosas también pueden suceder aquí.

ESCRITO POR:

Douglas Suruy

Periodista de Prensa Libre, especializado en deportes con 14 años de experiencia. Reconocido por coberturas como el Mundial de Rusia 2018 y Colombia 2011 (Sub20).