Xi Jinping y Donald Trump buscan una IA segura sin frenar la carrera por la supremacía
Estados Unidos y China muestran poco interés en desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial, aunque exploran acuerdos para contener riesgos específicos de una tecnología clave en su rivalidad.
Robots son exhibidos durante la Conferencia Mundial de Robótica en Pekín, China, en agosto del 2026. China y Estados Unidos compiten por el liderazgo en inteligencia artificial. (Foto Prensa Libre: EFE)
Xi Jinping y Donald Trump se reunirán esta semana para abordar una serie de asuntos espinosos, desde el comercio hasta Taiwán. En algo coinciden ambas partes: ninguna puede darse el lujo de pisar el freno en inteligencia artificial.
Mientras Silicon Valley debate la posibilidad de que la inteligencia artificial acabe con la humanidad, Washington y Beijing parecen más preocupados por la supremacía tecnológica mundial. Los dos países no han dado señales de querer desacelerar el desarrollo de la IA, un debate que resurgió después de que Dario Amodei, cofundador de Anthropic PBC, advirtiera sobre los peligros de un avance sin restricciones en un comunicado de 3,800 palabras.
Trump desestimó casi de inmediato los llamados a la moderación como un “engaño” y prometió mantener el liderazgo estadounidense. Beijing ve pocas razones para desacelerar, en parte porque ya está por detrás de Estados Unidos en IA —aunque está reduciendo la brecha— y se encuentra limitada por las restricciones estadounidenses al acceso a chips avanzados de Nvidia Corp.
Apenas dos días antes de que Trump reciba personalmente a Xi en una base aérea militar, Alibaba Group Holding Ltd. anunció que estaba desarrollando un megamodelo de hasta 10 billones de parámetros, presentó chips de IA que calificó como los más potentes de China y reveló planes para construir centros de datos con una capacidad de 20 gigavatios que, según una estimación, podrían traducirse en US$160 mil millones en ingresos por servicios en la nube.
El anuncio coronó unos días frenéticos para la industria china de IA. Z.AI Co. y Xiaomi Corp. mostraron cómo sus sistemas de inteligencia artificial pueden mejorarse a sí mismos, mientras Huawei Technologies Co. aceleró el lanzamiento de chips de IA de alta potencia destinados a sustituir los procesadores de Nvidia. Manus —la pionera en agentes de IA que finalmente quedó libre de Meta Platforms Inc.— buscaba captar capital con una valoración de US$4 mil millones para financiar su próxima etapa.
“Ninguna de las partes quiere renunciar al desarrollo ni desacelerarlo”, dijo Elly Rostoum, investigadora sénior del programa de política tecnológica del Center for European Policy Analysis y exanalista de inteligencia estadounidense. “Pero entienden que esto es lo suficientemente serio como para que tengan que hablar, para que las empresas tengan que hablar”.
El deseo compartido de Estados Unidos y China de seguir avanzando sugiere que es más probable que la cumbre del jueves produzca salvaguardas claramente delimitadas, en lugar de límites a la velocidad del desarrollo de la IA, aun cuando ambos países dan pasos tentativos para construir consensos sobre riesgos críticos. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, dijo que Washington propuso una línea directa de emergencia para incidentes relacionados con la IA y discutió un mecanismo de diálogo con sus homólogos chinos durante una reunión celebrada el domingo en Nueva York.
“China ya considera que se ve obligada a reducir el ritmo debido a la contención tecnológica estadounidense y los controles a la exportación de chips”, escribió en una publicación en línea Selina Xu, quien dirige la investigación sobre China y políticas de IA en la oficina del exdirector ejecutivo de Google Eric Schmidt.
“Un comentario que he escuchado de responsables de políticas chinos es: ‘Ya nos están frenando’”.
Defensora de los modelos de pesos abiertos
Para reducir la brecha con Estados Unidos, China ha apostado por la IA de pesos abiertos como estrategia para ponerse al día dentro del país y ampliar su influencia en el extranjero. Beijing quiere mantener ese impulso.
Modelos destacados como R1, de DeepSeek, y Kimi K3, de Moonshot, pueden ser descargados y adaptados por desarrolladores de todo el mundo, lo que permite a los laboratorios chinos aprovechar el trabajo de otros y obtener un mayor rendimiento de recursos informáticos limitados. Esto también les ha ganado adeptos en el extranjero y ha ayudado a incorporar software chino en procesos de trabajo y productos, allanando el camino para su monetización.
Moonshot, por ejemplo, está formando un equipo de ingenieros especializados para ayudar a los clientes a implementar y personalizar modelos, comenzando en China antes de expandirse a escala mundial. También está estableciendo alianzas comerciales con proveedores estadounidenses de servicios en la nube, como Fireworks AI y Baseten, para alojarlos.
Z.ai ha ayudado a Malasia a desarrollar infraestructura soberana de IA, mientras Humain, respaldada por el Estado saudita, encargó a MiniMax Group Inc. la construcción de una plataforma nacional basada en uno de los modelos abiertos de la empresa emergente china.
La popularidad de estos modelos —por una combinación de costo, flexibilidad y rendimiento— ha amenazado la capacidad de los principales laboratorios estadounidenses de IA para cobrar por el acceso a sus productos propietarios. Anthropic y OpenAI han alegado que empresas chinas utilizan los resultados generados por sus modelos de vanguardia para crear sistemas rivales por una fracción del costo, un proceso conocido como destilación.
El acuerdo de MiniMax provocó una reacción inmediata entre sectores estadounidenses partidarios de una postura más dura en materia de seguridad nacional. Chris McGuire, investigador sénior del Council on Foreign Relations, escribió en X que Washington estaba “siendo engañado” después de aceptar vender chips de IA a países de Oriente Medio bajo la promesa de que dependerían de un ecosistema de software estadounidense, para que después Arabia Saudita adoptara tecnología china.
El riesgo es que estas acusaciones, de las que también se han hecho eco Bessent y otros funcionarios, conduzcan a una aplicación más estricta de los controles de exportación para privar a China de los recursos informáticos que necesita para mantener el ritmo.
Espacio para un acuerdo
El énfasis en los riesgos de la IA sugiere un cambio de enfoque en una rivalidad dominada durante mucho tiempo por las restricciones estadounidenses al acceso de China a chips avanzados. Los controles de exportación siguen siendo una importante fuente de tensión y aún podrían surgir durante la visita de Xi, pero han recibido menos atención en los días previos a su llegada.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo que los controles de exportación no estuvieron en la agenda de su reunión del domingo con el viceprimer ministro chino He Lifeng y el principal negociador comercial Li Chenggang. Beijing no ha confirmado la versión estadounidense sobre el encuentro y se limitó a señalar que ambas partes discutieron sobre IA.
El control que China mantiene sobre el suministro mundial de minerales críticos probablemente le dé a Xi una ventaja crucial, mientras empresas chinas, incluida Alibaba, aceleran sus esfuerzos para producir chips avanzados que reduzcan la vulnerabilidad del país frente a las restricciones de Washington.
Pero China tampoco descarta por completo los peligros de la tecnología. Desde el lanzamiento de ChatGPT en el 2022, los reguladores han introducido normas para los chatbots y propuesto restricciones a los acompañantes virtuales dirigidos a niños. Funcionarios de seguridad también han advertido sobre el riesgo de que terceros hagan un uso indebido de estas herramientas. Esta semana, The Information informó que los reguladores chinos del ciberespacio investigaban posibles filtraciones de datos de Moonshot y DeepSeek, lo que subraya la intención de Beijing de supervisar la industria, en especial en lo relacionado con contenido sensible.
Esas preocupaciones ofrecen un posible terreno común con la administración Trump, aunque no coincidan con los graves riesgos identificados por Amodei y respaldados por Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de SpaceXAI.
“El riesgo existencial de la IA realmente no es un tema importante en China ni en el mundo de la formulación de políticas chinas”, dijo Kyle Chan, investigador de Brookings Institution.
“Hay una creciente convergencia en algunas de las preocupaciones sobre otros grandes riesgos de la IA, específicamente en torno a la ciberseguridad, las armas biológicas y los actores no estatales”.
Pero cualquier acuerdo en esas áreas tendrá que superar una profunda desconfianza sobre si la otra parte realmente está abordando la seguridad o simplemente busca obtener una ventaja.
Amodei ha sostenido que impedir que China obtenga una ventaja en IA es fundamental para la seguridad, una postura que ha utilizado para justificar controles de exportación más estrictos. Beijing considera que esa lógica demuestra que los llamados a la seguridad pueden servir como justificación para contener a China y la ha calificado de “alarmismo”.
“La cooperación sigue siendo limitada para los dos países debido al bajo nivel de confianza”, dijo George Chen, socio de la consultora The Asia Group. Beijing sigue considerando que Washington busca frenar el ascenso de China en IA y otras tecnologías emergentes, una percepción que determinará el ritmo y el alcance de las futuras conversaciones, agregó.

