Vida Empresarial
Resultados de una alianza que fortaleció la seguridad alimentaria
A través del proyecto B'anla Chiko'm (Buena Cosecha), una iniciativa desarrollada y coordinada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), financiada por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) e implementada por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP); más de 3 mil familias de 36 comunidades de Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal, en Quiché, fortalecieron su seguridad alimentaria y nutricional, sus medios de vida y su resiliencia.
Con una inversión de USD$ 6.4 millones de la República de Corea, en estos tres municipios donde miles de familias dependen de la agricultura para producir alimentos y generar ingresos, el proyecto impulsó un enfoque integral para fortalecer los medios de vida rurales y la capacidad de las comunidades para enfrentar choques climáticos.
A través de acciones orientadas a fortalecer la producción agrícola sostenible, ampliar el acceso al agua, promover el ahorro y el emprendimiento, facilitar mecanismos de protección financiera frente a choques climáticos y fortalecer capacidades comunitarias e institucionales, la iniciativa contribuyó a mejorar las condiciones de vida de aproximadamente 15 mil personas que forman parte de las 3 mil familias participantes.

Asimismo, el proyecto promovió la restauración y conservación de 266 hectáreas de bosque y 509.7 hectáreas bajo prácticas de conservación de suelos, además de instalar 63 sistemas de captación y almacenamiento de agua para fortalecer la producción agrícola y la adaptación frente a los desafíos climáticos.
Entre los principales resultados destacan la capacitación de 3,588 personas en prácticas agrícolas resilientes, la formación de 31 personas monitoras del clima, la conformación de 125 grupos de ahorro y crédito, la emisión de 1,879 pólizas de microseguro agrícola para proteger medios de vida frente a choques climáticos, y la distribución de 700 estufas mejoradas que contribuyeron a reducir aproximadamente 4,900 toneladas de CO₂ y fomentar un uso más eficiente de los recursos naturales.

El proyecto también impulsó el empoderamiento económico de las mujeres. A través de 125 grupos de ahorro y crédito, 2,405 participantes fortalecieron sus capacidades financieras, impulsaron emprendimientos y lograron acumular más de Q3.14 millones en ahorro colectivo.
“En B’anla Chiko’m, las mujeres han sido protagonistas del cambio y la construcción de comunidades más resilientes. Su conocimiento, esfuerzo y participación han fortalecido los medios de vida, la adaptación climática y la seguridad alimentaria en el área Ixil. Para KOICA, acompañar a las comunidades de Nebaj, Chajul y Cotzal ha sido un verdadero honor. Creemos que la resiliencia se construye con conocimientos, capacidades y organización comunitaria”, expresó Cho Jeong-shin, Director de KOICA Guatemala.

Uno de los resultados más significativos fue el fortalecimiento de la capacidad productiva de las familias participantes. Al cierre del proyecto, el 95% de los hogares ha logrado diversificar su producción agrícola, frente al 40% registrado antes de la intervención. Estos avances han permitido ampliar la disponibilidad de alimentos, generar nuevas oportunidades de ingreso y fortalecer la capacidad de las familias para afrontar futuros choques climáticos.
Estos espacios no solo promovieron nuevas oportunidades económicas, sino que también fortalecieron su participación en la toma de decisiones, y su liderazgo dentro de los hogares y las comunidades.

“Hoy celebramos no solo los resultados alcanzados, sino también la fuerza y el liderazgo de las mujeres mayas. Esperamos que sus experiencias y aprendizajes continúen transformando sus comunidades y puedan inspirar a otras regiones de Guatemala. La República de Corea y KOICA seguirán siendo socios comprometidos con un desarrollo más sostenible, inclusivo y resiliente”, agregó Jeong-shin.
Respaldado por el sistema de extensionismo rural de MAGA, el proyecto fortaleció capacidades comunitarias e institucionales que continuarán impulsando acciones orientadas a la seguridad alimentaria y nutricional, la resiliencia climática y el desarrollo rural en las comunidades participantes. Este trabajo conjunto contribuyó a fortalecer la apropiación local y la sostenibilidad de los resultados alcanzados.

Como parte de la estrategia de sostenibilidad del proyecto, el MAGA continuará acompañando a las comunidades participantes mediante capacitación, asistencia técnica y coordinación en territorio, con énfasis en el fortalecimiento de las capacidades productivas, la producción de alimentos y la seguridad alimentaria y nutricional. Estas acciones contribuirán a dar continuidad a los procesos impulsados durante la intervención y a fortalecer la resiliencia de las familias ante los desafíos que enfrentan sus medios de vida.
“El proyecto B’anla Chiko’m representa precisamente ese espíritu de colaboración. Nos deja una experiencia valiosa de cómo podemos unir esfuerzos alrededor de objetivos comunes: fortalecer las capacidades de las familias rurales, promover prácticas que permitan enfrentar mejor los efectos del clima y avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles. Desde el MAGA queremos que estos esfuerzos trasciendan los proyectos y se conviertan en parte de una visión permanente de desarrollo rural”, indicó José Antonio López, viceministro de Desarrollo Económico Rural (VIDER), del Ministerio Agricultura, Ganadería y Alimentación.

Además de los avances a nivel comunitario, el proyecto fortaleció capacidades de instituciones nacionales y actores locales para continuar impulsando acciones orientadas a la seguridad alimentaria y nutricional, la protección de los medios de vida y la resiliencia de las comunidades rurales.
“B’anla Chiko’m demuestra que cuando las comunidades, las instituciones públicas y los socios de cooperación trabajan juntos, es posible generar cambios sostenibles en la vida de familias guatemaltecas del área Ixil. Durante estos cuatro años hemos visto cómo miles de hogares fortalecieron sus medios de vida, ampliaron sus oportunidades productivas y desarrollaron herramientas para enfrentar mejor los desafíos. Los resultados alcanzados reflejan el liderazgo de las comunidades participantes, especialmente de las mujeres, y constituyen una base sólida para seguir construyendo resiliencia y seguridad alimentaria en Quiché”, finalizó Andrew Stanhope, Representante y Director de País de WFP Guatemala.